UN ESPACIO PARA LA LECTURA AL AIRE LIBRE
En Recoleta, donde la ciudad parece bajar un cambio antes de trepar por la barranca hacia la Biblioteca Nacional, la Plaza Jorge Luis Borges acaba de estrenar una nueva función. El espacio —hasta hace poco discreto, casi de paso— se transformó en un homenaje abierto al aire libre, un pequeño territorio borgiano donde los símbolos, los laberintos y la lectura encuentran refugio urbano.
El nuevo laberinto trazado sobre el solado original es hoy la pieza central del predio. Su recorrido sinuoso remite a uno de los símbolos más potentes de la obra de Borges: la metáfora del tiempo y el infinito. Cada giro parece una puerta que se abre a otro relato posible. En una medianera cercana, un mural incorpora un motivo de ajedrez, otro de los grandes tópicos del escritor, donde cada pieza es metáfora...










