miércoles, febrero 18

«LOS LIBROS DE LA BUENA MEMORIA»

La muestra “Los libros de la buena memoria”, del artista Esteban Pablo Videla, es una invitación a sumergirse en un universo donde la pintura, la literatura y la memoria se entrelazan para dar forma a un espacio íntimo, poético y profundamente humano. A través de una serie de obras realizadas entre 2020 y la actualidad, Videla propone un recorrido visual que rescata momentos cotidianos, escenas familiares y fragmentos de la infancia, vinculándolos con títulos emblemáticos de la literatura infantil.

En el texto curatorial, se citan dos voces fundamentales de la literatura latinoamericana: Jorge Luis Borges y Liliana Bodoc. Borges, con su inconfundible lucidez, nos recuerda que “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Bodoc, por su parte, nos ofrece una imagen entrañable y cálida: “Porque amasar un pan y escribir un cuento son cosas muy parecidas. Porque repartir un pan entre todos y leer un cuento en voz alta son las más antiguas costumbres del amor”. Estas palabras no solo enmarcan la muestra, sino que la atraviesan, dándole sentido y profundidad.

“Los libros de la buena memoria” es, en esencia, una celebración del poder evocador de las historias. Esas que nos contaron antes de dormir, las que repetimos hasta sabérnoslas de memoria, las que nos acompañaron en la infancia y que, con el tiempo, se transformaron en parte de quienes somos. La muestra propone un viaje hacia esos relatos que nos permitieron, aunque fuera por un instante, escapar de la realidad y habitar mundos imaginarios construidos con palabras, imágenes y emociones. En ese cruce entre lo visual y lo narrativo, la fantasía se vuelve concreta, y lo cotidiano se tiñe de magia.

El poeta chileno Alejandro Zambra escribió: “Toda la literatura es, en el fondo, infantil. Por más que nos esforcemos en disimularlo, quienes nos dedicamos a escribir lo hacemos porque deseamos recuperar percepciones borradas por el presunto aprendizaje que nos volvió tan frecuentemente infelices”. Esta muestra también habla de eso: del anhelo de preservar las historias que nos marcaron, de resistir al olvido, de atesorar los momentos en los que fuimos felices. Es, además, un homenaje a la experiencia de criar, a la ternura de compartir un cuento, a la necesidad de dejar huellas en medio del vértigo del tiempo.

Pintar, para Videla, es una forma de construir memoria. Es un acto de resistencia frente a la fugacidad de lo digital, una manera de fijar en el lienzo aquello que de otro modo se desvanecería. Sus obras, realizadas en óleo sobre tela y de mediano formato, están cargadas de referencias a la historia del arte, guiños musicales y homenajes a escritores e ilustradores que forman parte del imaginario familiar. Cada cuadro es una puerta abierta a un universo donde lo íntimo se vuelve colectivo, y donde la pintura se convierte en un lenguaje para narrar, recordar y compartir.

Así, palabras que alguna vez nos conmovieron se transforman en imágenes. Y esas imágenes, a su vez, nos devuelven palabras. Historias que se entrelazan con la vida diaria, que nos reconcilian con lo simple, que nos recuerdan que contar —y contarnos— es una de las formas más antiguas y hermosas del amor.

La muestra de Esteban Pablo Videla podrá visitarse en el Centro Colegiales, Av. Federico Lacroze 2273, del 6 al 30 de marzo con entrada libre y gratuita.

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