VIVIR EN LA CALLE

Una habitación de un hotel que alberga a personas que de otro modo se encontrarían durmiendo en la calle cuesta entre 5.000 y 6.000 pesos para una familia con al menos dos hijos en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que los subsidios habitacionales no superan 1.800 pesos, además de que existen demoras en el pago del beneficio, aunque fuentes oficiales informaron que esto se normalizará en pocos días.
“El alquiler para una pareja con hijos de una habitación en un hotel por Constitución o Congreso puede llegar a 6.000 pesos. Además, los hoteleros pedirán aumentos y afirman que el Gobierno de la Ciudad está demorado con el pago”, detalla Horacio Ávila, referente de Proyecto 7, una organización que trabaja desde hace más de diez años con la problemática de situación de calle.
En este contexto, Ávila señaló que “desde principio de año las personas que viven en estos lugares están recibiendo fuertes presiones pero, además, cada vez es más grande la brecha entre lo que tienen que pagar y lo que sale uno de estos espacios, por lo que estamos ante el riesgo de que vuelvan a la calle”.
Por su parte, fuentes del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron que existen demoras en el pago del subsidio pero aseguraron que “se trata de problemas administrativos” y que “no deben generar preocupación porque ha pasado ya en otras oportunidades y se resolverá en pocos días”.
El Gobierno porteño cuenta con subsidios habitacionales regulados por dos decretos, el 690 de 2006 y el 960 de 2009, destinado a “familias en emergencia habitacional”.
El monto que se otorga por estos subsidios es de entre 1.200 pesos y 1.800 pesos por seis meses prorrogables hasta diez meses; finalizado este plazo, las personas suelen presentar un amparo ante la justicia para que el subsidio sea renovado hasta que la familia logre una alternativa habitacional.
Según un relevamiento realizado entre 2013 y 2014 por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires sobre estos subsidios, el 33 por ciento de los beneficiados están bajo la modalidad de amparo (en 2013 había unos diez mil beneficiarios de los cuales 3500 eran amparados).
“El 50 por ciento de los beneficiarios amparados tiene más de 5 años de antigüedad en el programa y el 30 por ciento entre 2 y 5 años. Es decir que hay una población cronificada y asistida en forma permanente por un programa creado como transitorio”, señaló el mismo informe de la Auditoría publicado el año pasado.
Además, están quienes cobran por su cuenta el subsidio y quienes se encuentran alojados en hoteles o pensiones que reciben el pago del Gobierno porteño en forma directa.
En este sentido, al presentar en mayo de 2015 los resultados de una investigación realizada sobre esta modalidad de alojamiento, el Asesor Tutelar ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso (CCAYT) N°1, Gustavo Moreno, señaló que “mientras que en un programa se le paga al hotelero 36 pesos por persona por día, lo que a una familia tipo da algo más de 4300 pesos por mes, cuando se otorga el subsidio habitacional sólo se le entrega como máximo 1800 pesos por grupo familiar”.
Ya en mayo de 2015 este informe había arrojado que un 80 por ciento de los hoteles relevados tenían un valor superior a los 1800 que se otorgan de subsidios.
Esa misma investigación arrojó que “sólo el 38 por ciento de los hoteles que respondieron al relevamiento tení­a lugar”, pero si se buscaba para una familia con dos hijos el porcentaje se reducí­a a 5,8 por ciento, en tanto para los que tení­an tres o más no había habitaciones disponibles.
“Las condiciones de estos espacios están lejos de ser las deseables: aunque el 50 por ciento dice estar habilitado, más de la mitad presentan irregularidades y el 92 por ciento tiene baño y cocina compartidas”, señalaba otra parte del informe de la Asesoría.
Por su parte, tras realizar un relevamiento que incluyó el costo del alquiler de piezas en asentamientos o villas porteñas, el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires concluyó también que “en contraposición a lo que suele creerse, el mercado informal de hogares en alquiler no ofrece precios más bajos”.
Y continuó: “Las familias que recurren a esta modalidad de hábitat deben afrontar alquileres tan elevados como los del mercado formal y con mayores niveles de precariedad en el acceso de servicios y edilicios”.
Según el Censo de 2010 existen 36.653 viviendas como inquilinatos, hoteles-pensión y casas tomadas lo que representa el 3,38 por ciento de stock de viviendas de la ciudad.
“Tales unidades habitacionales, se localizan de manera concentrada en las comunas 1, 3 y 4 comprendiendo el 57,3 por ciento del total de las viviendas con estas características. La población que reside bajo estas formas alcanza a unas 103.963 personas, casi 46 mil hogares”, aseguró el informe.
Más allá del pedido de aumento de subsidio habitacional, las organizaciones y organismos que han efectuado estas investigaciones exigen control por parte del Gobierno de la Ciudad.
“Si se aumentan los subsidios pero sigue sin haber control, los dueños de los hoteles volverán a aumentar. Esta situación es una bomba de tiempo y no resuelve el tema habitacional, además de las malas condiciones la gente vive expuesta volver a la calle, de hecho, no sabremos qué pasara en una semana si la situación no se normaliza”, concluyó Ávila.