UNA REPARACION HISTÓRICA

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel aseguró hoy que la recuperación del nieto de Estela de Carlotto “es un avance en el derecho de verdad y justicia, en reparación del daño que se le ha hecho al pueblo argentino” en la última dictadura cívico-militar.
“Ya son 114 los nietos recuperados y en este caso tiene resonancia porque se recuperó el nieto de la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo”, dijo Pérez Esquivel, y valoró que “nos alegramos por Estela, por las Abuelas y por la recuperación de estos chicos”.
El Premio Nobel de la Paz dijo que “cada niño que se recupera es un triunfo de la democracia, más allá de si es o no el nieto de Estela de Carlotto; en este caso, se suma la alegría de que se pudo reencontrar después de 37 años”.
“Esperemos que se sigan recuperando más nietos para reparar el daño hecho a las familias, el país y a la humanidad”, dijo en diálogo con Radio La Plata.
Sostuvo que “recibí la noticia con mucha alegría. Nosotros como servicio de paz y justicia (SERPAJ) siempre hemos compartido la lucha en defensa de los derechos humanos en todos los tiempos, esta noticia nos tiene que alegrar a todos”.
“El mensaje es que no hay que bajar los brazos, hay que seguir trabajando y luchando para recuperar a los nietos y que esto no ocurra nunca más”, anunció.
Resaltó que “hay que hacer memoria para que el pueblo pueda conocer lo ocurrido, porque nos ayuda a iluminar el presente”.
Finalmente, dijo que “hay que trabajar con mucha esperanza y en forma continua. No hay que bajar los brazos, esta es una lucha que comenzó, pero todavía no terminó. Tenemos que seguir fortaleciendo los derechos humanos en la construcción democrática”.

Nora Cortiñas
Por su parte, la representante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, destacó hoy que la búsqueda de los nietos apropiados durante la dictadura “es una lucha muy visceral e interna” tanto de las integrantes de esa entidad como de Abuelas.
“Cada encuentro de un nieto ha sido un rayo de luz y el colmo de la felicidad. Así como Estela, otras abuelas los han recuperado y queremos que todas tengan esa dicha cuanto antes. Es una lucha muy visceral e interna de todas nosotras”, dijo Cortiñas.
En declaraciones a Radio La Plata, añadió: “Los jueces tienen que abrir sus archivos y decir a quién entregaron esos bebés en épocas de terrorismo de Estado. Hay mucho que hacer y mucho para festejar. Tenemos la esperanza de que la lucha continúe. Cada nieto que se encontró renueva la fuerza para seguir”.
“Ayer han tenido la alegría que trae la esperanza, pero la tristeza de saber cuánto falta y por qué no se abren los archivos que tiene la Iglesia, las Fuerzas Armadas y muchos empresarios”, afirmó Cortiñas.
En igual sentido, destacó que “hay que apurarse, porque tenemos más de 85, 90 años, y media vida buscando a nuestro ser querido desaparecido o apropiado por estos genocidas que todavía hay que seguir metiendo en la cárcel. Sin venganza, sin odio, pero no hay perdón ni hay olvido. Hay un camino de luz que se abre día por día y hay que seguir transitando con todas las fuerzas”.

Olavarría pueblo que no sale de su asombro
La Villa Alfredo Fortabat, en la localidad de Loma Negra, no sale de su asombro, ya que vecinos y alumnos de Ignacio Hurban transmiten su sorpresa tras conocer que Ignacio, “Nacho”, como lo llaman sus allegados, es Guido Carlotto.
Odilma Pilar Benítez, que simpáticamente se presenta con su nombre artístico, ´Tika´, alumna desde hace tres años de “Nacho”, dice: “Es un chico espectacular”, al tiempo que detalla las clases de guitarra que toma en la escuela de Guido.
Tika, contó que la noticia la “lleno de emoción” y que se enteró por los medios, al tiempo que remarcó que Ignacio “es un excelente chico”.
La casa en donde vive con su pareja es la casa de los padres de crianza de Guido.
Durante su niñez Guido pasaba los fines de semana en esa casa y durante la semana con sus padres vivían en un campo de Colonia San Miguel.
Algunos de los integrantes de la asociación vecinal de la Villa que lleva el nombre de Alfredo Fortabat, ubicada a media cuadra de donde actualmente vive Guido, contaron que “Nacho” era “inquieto cuando era pibe” y que ahora es de “poco hablar”.
La Villa Alfredo Fortabat pertenece a la localidad de Loma Negra, partido de Olavarría, que alberga a más de seis mil personas, en un pueblo creado en torno a la cementera que actualmente es una de las empresas investigadas por ser cómplice de la dictadura.

Banco genético
La labor de las Abuelas de Plaza de Mayo fue clave en el desarrollo de la técnica de identificación genética conocida como “índice de abuelidad”, que permite saber con certeza la identidad de una persona desaparecida o cuyos padres fueron asesinados por la dictadura (1976-1983), a partir de muestras de sangre de otros parientes.
“En el constante peregrinaje de las Abuelas por todo el mundo, tratábamos de saber si existía algún método específico para determinar la filiación de un niño en ausencia de sus padres”, cuentan las propias protagonistas en la página de la entidad.
Tras la consulta de muchos centros científicos, fue el “doctor Fred Allen del Blood Center de New York y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia de Washington”, los que posibilitaron realizar los estudios genéticos.
“Gracias a ellos se encontró un método que permite llegar a un porcentaje del 99,9 por ciento de probabilidad mediante análisis específicos de sangre”, relatan.
Cuando Estela de Carlotto saludó al genetista Víctor Penchazade -coordinador técnico científico junto al genetista Héctor Targovnik del Banco Nacional de Datos Genéticos-, durante la conferencia de prensa en la que se anunció el hallazgo de su nieto recuperado, Ignacio Hurban, hablaba de quien acompañó la búsqueda y facilitó el encuentro entre Allen y las Abuelas.
Los procedimientos y las bases de datos genéticos dedicados a facilitar la identificación de víctimas de desaparición forzada y de supresión de identidad en el período de la dictadura, lograron recuperar hasta hoy 114 nietos.
La base de datos del Banco, así como la proveniente de restos óseos a través del Equipo Argentino de Antropología Forense, pueden aportar datos acotados en contexto temporal y geográfico, ya que los casos deben estar justificados por una hipótesis de crimen de lesa humanidad, historial de la persona que busca, correlación de lugares y otros indicios.
Con las muestras de los familiares correspondientes hay intervención judicial, y para conjurar el riesgo de falsos positivos no hay una búsqueda indiscriminada sino que, aún buscando marcadores genéticos, se cruzan de acuerdo a procedimientos preestablecidos.
Se trabaja con frecuencia en la población de la rareza de 15 marcadores genéticos estandarizados internacionalmente, contrastándolos con muestras de quienes resultaron ser familia de la víctima, y esas muestras no son de libre disponibilidad sino que se contrastan por una disposición judicial.
El Banco Genético, entidad autónoma y autárquica bajo la jurisdicción del Ministerio de Ciencia y Tecnología, atesora unas 10.000 muestras acopiadas desde 1984, en busca de unos 400 nietos que se estima todavía continúan sin ser hallados.