SORDO

El periodista y realizador Marcos Martínez estrena este jueves el filme “Sordo”, una docuficción protagonizada por actores sordos “que nos permite conocer la identidad de esa comunidad y de la lengua de señas”,  resaltó.
“La idea de la película es abordar la discapacidad desde un punto de vista distinto. Cuando un proyecto solo hace foco en la carencia de una persona, siento que termina como despersonalizándola, ya que deja de lado los conflictos y proyectos que pueda tener”, expresó Martínez.
La cinta se sumerge en el universo de un grupo de teatro conformado por actores sordos cuyo objetivo es realizar una obra con legua de señas como una propuesta artística.
El relato transita la intimidad de cada uno de ellos, su vida cotidiana y muestra cómo interactúan socialmente, además del complejo camino que deben recorrer a partir de que su entorno no cree que pueda funcionar esta puesta realizada con señas y sin traducción.
“La intención de la película es mostrar como personas sordas deciden recorrer un difícil camino para concretar una elección de vida: ser actores. Además de buscar reflexionar sobre la diversidad, la integración y la comunicación”, explicó el realizador, que codirigió junto a Federico León la película “Estrellas” (2007).
El filme, que además de su estreno comercial en el Gaumont (Rivadavia 1635, Capital), se verá los domingos de enero a las 18 en el Malba (Figueroa Alcorta 3415, Capital), está protagonizado por Nelson Floridia, Florencia Franco, Iris Huerga, Lisandro Rodríguez, Damián Scigliano, Marisa Di Chiazza.
-¿Qué te motivó a realizar “Sordo”?
-El disparador fue el potencial visual que posee la lengua de señas. Me llamaba mucho la atención la expresividad y hasta cierta estética que veía en la comunicación en señas entre personas sordas. Me preguntaba cómo sería la lengua de señas aplicada a la actuación porque me parecía que mantenía relación con la expresividad de las actuaciones de la época del cine mudo.
Entonces convoqué a varios actores sordos con el fin de armar un grupo de teatro para el proyecto de la película y así sentía que podía desarrollar libremente la riqueza de la lengua de señas, la identidad de la comunidad sorda y los conflictos relacionados a la experiencia artística de actores sordos.
-¿Buscas plantear alguna reflexión?
-El título “Sordo” es como una declaración de principios en el sentido de dejar claro desde un primer momento que la propuesta está lejos de la formalidad de los términos “personas con capacidades diferentes” o “personas no oyentes”. Poner en primer plano la palabra sordo significa hacerse cargo, como lo hacen los protagonistas de la película, de una realidad, que puede ser un sincero punto de partida para reflexionar desde el arte sobre la discapacidad.
-¿Cómo fue el planteo narrativo?
-Desde el comienzo tenía definido trabajar como base del relato el proceso de elaboración de la nueva obra de teatro del grupo en donde se iban a intercalar escenas de la vida cotidiana de cada uno de los protagonistas. La propuesta era que la sala de ensayo sea el espacio de las ideas artísticas del grupo, el laboratorio artístico y también como un espacio íntimo, casi como un refugio del afuera y que este ultimo sea el lugar más de las acciones.
-¿Cómo fue tu trabajo con el grupo?
-Fue fundamental la etapa de pre-producción para establecer la dinámica de trabajo con ellos. En los ensayos tomaba nota de lo que les preguntaba y luego con esa información armaba escenas que llevaba al próximo ensayo para actuarlas e improvisar. De esta manera llegamos al rodaje muy aceitados y seguros de lo que íbamos a realizar. En todo el proceso de realización fue fundamental para la comunicación el trabajo que realizaron los interpretes de señas que se prepararon especialmente para la película ya que demandaba conocer bastante sobre palabras técnicas de cine.
-¿Qué te dejó está experiencia?
-Me dejó claro que cuando un grupo de personas está convencido de embarcarse en un proyecto artístico llega una instancia en que no importa si uno es oyente, sordo, joven, viejo, argentino o extranjero, en el sentido de que el hecho artístico que reúne está ante todo y es el motor para avanzar e ir sorteando las diversas dificultades que se van presentando.
Cada proyecto artístico grupal genera una dinámica nueva de trabajo que arma sus propios vínculos y formas de comunicarse y seguramente no somos los mismos después de terminar el largo proceso de realización de una película, sobre todo en este proyecto donde trabajamos en conjunto oyentes y sordos.