SITUACIÓN DE LOS PARADORES PARA INDIGENTES

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, elaboró un informe sobre los alcances de los programas que brindan asistencia a las personas en situación de calle. Se investigó los diferentes programas sociales que el Ejecutivo de la Ciudad  ha implementado con la  finalidad de responder a situaciones de vulnerabilidad social y emergencia habitacional de grupos familiares o personas que se encuentran en situación de calle y no poseen recursos para obtener ningún tipo de albergue.

Según este informe, la administración del Gobierno de la Ciudad, ofrece un dispositivo de acceso inmediato que consiste en el alojamiento en dormitorios nocturnos -actualmente conocidos como “Paradores”- ya sean éstos dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o a través de convenios con Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s).

Este Programa para las Personas Sin Techo se implementó en el año 1997 con el objetivo “Proporcionar asistencia, orientación y/o derivación a individuos de ambos sexos mayores de 21 años que permanecen en la vía pública en nuestra Ciudad, sin alojamiento ni recursos económicos”. En los Paradores se brinda a las personas en situación de calle, alojamiento nocturno, alimentación -cena y desayuno-, servicio de duchas y ropa limpia. Los mismos deben poseer ciertas condiciones mínimas que se adecuen a la tarea para la que fueron creados, tanto edilicias, como de higiene y de recursos humanos.

Ante la requisitoria, la Coordinación General de Paradores y Hogares manifestó que los paradores porteños “… cuentan con un equipo profesional compuesto por psicólogos, trabajadores sociales, médico y personal de enfermería…” . Estos equipos están encargados de evaluar la situación de cada alojado y realizar las derivaciones correspondientes de acuerdo a las diversas problemáticas observadas. Es decir que, a los efectos de proporcionar la asistencia, la orientación, el tratamiento y la derivación de los vecinos en situación de calle, los Paradores deben contar con un equipo interdisciplinario idóneo y suficiente para atender las demandas de dicha población.

En referencia  a la composición de estos equipos,  el decreto de creación de estos Paradores (604/97),  no regula  su funcionamiento específico y no existe normativa alguna que lo haga, por ende, los mismos no siempre poseen la adecuación pertinente respecto del tipo de población asistida -hombres solos, mujeres con hijos, víctimas de violencia de género, problemáticas de adicciones, etc.- o de la cantidad de personas albergadas. Ante este vacío normativo, las necesidades respecto de la estructura organizativa de cada parador recaen en la detección que hayan efectuado individualmente los Coordinadores de los mismos en base a la implementación diaria del dispositivo, asimismo, resulta necesario destacar que no siempre estos requerimientos son satisfechos por la administración.

Dentro del sistema de Paradores existe un único establecimiento destinado específicamente a las mujeres solas o con hijos a su cargo, el Azucena Villaflor, inaugurado en el mes de junio del año 2006. En ese momento, este establecimiento poseía un equipo interdisciplinario compuesto por dieciséis personas y capacidad para albergar a cuarenta personas en situación de calle.  Sin embargo, en noviembre de 2009, durante un relevamiento efectuado por personal de esta Defensoría del Pueblo se constató que, para esa fecha, mientras el dispositivo mantenía la misma cantidad de vacantes el equipo de trabajo se encontraba conformado por sólo seis profesionales, dos psicólogas -entre las cuales se incluye a la Coordinadora del dispositivo-, una trabajadora social y un estudiante de la carrera de psicología. Asimismo, contaban con una enfermera y un psiquiatra, concurriendo este último una vez por semana al lugar. Cabe destacar que los fines de semana permanecían en el Parador sólo ambas psicólogas .

En virtud de esta merma producida en el equipo interdisciplinario, se destacó que existen algunas problemáticas, tales como adicciones o situaciones de violencia, que por su complejidad, no pueden ser abordadas desde el parador .

En el mes de mayo de 2011, se efectuó otra visita  este dispositivo debido a que se inauguró un nuevo sector, que permitió ampliar el número de vacantes de 29 a 70. En esa oportunidad se tomó conocimiento respecto del equipo interdisciplinario que en su conformación comprende a seis profesionales, cuatro licenciadas en Psicología, una licenciada en Trabajo Social y una auxiliar de enfermería. Por otra parte, cuentan con un médico psiquiatra y una médica nutricionista, que dependen de la Coordinación de Paradores y Hogares y asisten esporádicamente al dispositivo. Sobre la seguridad, al momento de inaugurarse el nuevo espacio se informó que existen dos empleados por turno debiendo cubrir un sector cada uno y se proyecta que a partir del 1º de junio de 2011 los empleados de seguridad sean cuatro por turno.

Similar situación se da en el Parador Bepo Ghezzi, inaugurado en el año 2003 y que asiste a hombres solos mayores de 18 años. Esta repartición contaba, a octubre de 2007, con siete profesionales dentro de su equipo interdisciplinario, dos trabajadores sociales, dos psicólogos, un médico psiquiatra y dos enfermeros, debiendo prestar servicio para un total de 80 vacantes. Este mismo Parador en el mes de abril de 2011, y ante la misma cantidad de vacantes disponibles para las personas en situación de calle posee un equipo interdisciplinario compuesto por cinco profesionales, el Coordinador del establecimiento, un psicólogo, una trabajadora social y dos enfermeros. Ante esta situación, desde la Coordinación de ese establecimiento se efectuó el correspondiente pedido de ampliación de dotación de profesionales, determinando que se requiere el doble de profesionales y personal administrativo.

Debido a que se observó una notable disminución en la cantidad de integrantes de los distintos equipos interdisciplinarios. Esta tendencia se acentúa en el Parador Azucena Villaflor, el cual al momento de su apertura contaba con dieciséis profesionales para dedicarse a la atención de cuarenta personas y al mes de mayo de 2011 cuenta con un 62,5% menos de personal respecto del originalmente designado y debe cubrir un 75% más de vacantes, mientras que en el Parador Bepo Ghezzi para la misma cantidad de personas a asistir desde 2007 a la fecha, el personal se redujo en un 42%.

En relación a la cantidad de profesionales adecuada para asistir a la población albergada en estos dispositivos, resulta dable tener en consideración los estándares estipulados por el Ejecutivo porteño para los Hogares Convivenciales de Niños, Niñas y Adolescentes y los Hogares Convivenciales de Adolescentes Madres. Para los primeros se determinó que cada doce chicos se requerirían, un licenciado en Psicología -con una concurrencia de veinte horas semanales- y un licenciado en Trabajo Social -tomando una asignación de veinticinco horas semanales-, mientras que cada profesional del área educativa -que concurra quince horas semanales- abarcaría a dieciséis chicos .

Por su parte, en los Hogares para Adolescentes Madres se prevé que cada diez madres debe haber, un licenciado en Psicología -con una concurrencia de veinticinco horas semanales- y un licenciado en Trabajo Social -tomando una asignación de veinticinco horas semanales-, mientras que cada profesional del área educativa -que concurra quince horas semanales- abarcaría a doce madres .

Si se toman como parámetro estos dos ejemplos, los profesionales asignados a los Paradores relevados, resultan imposibilitados para cumplir la función para la que fueron designados, en tanto no podrían cubrir siquiera al cincuenta por ciento de las plazas disponibles.

Cabe destacar que si la propia administración determinó al momento de la apertura del Parador Azucena Villaflor que para asistir a cuarenta personas se requerían dieciséis profesionales, no puede desconocer que los actuales seis profesionales son insuficientes para cubrir a un número ampliamente superior de asistidos -setenta-, hecho que se agrava si se toma en cuenta que desde el mes de abril de 2011 los Paradores pasaron de funcionar desde la tarde a las primeras horas de la mañana a hacerlo durante las veinticuatro horas.

De esta manera, la administración puede aspirar a cumplimentar sólo con una de las prestaciones previstas para el sistema de Paradores, la relacionada con el cobijo y la alimentación e higiene, en tanto todo el espectro de asistencia vinculado con el acompañamiento profesional es de imposible cumplimiento en tanto la falta de profesionales impide el acabado estudio de la situación de cada persona. La situación reseñada implica una intervención tendiente a abarcar de manera coyuntural la problemática descripta, lo que obstaculiza de manera evidente la búsqueda de una solución estable a la emergencia que motiva la intervención estatal.

Fuente: Defensoría del Pueblo de la Cuidad