¿SE VIENEN LOS BARES EN LAS PLAZAS?

El 19 de marzo se celebró la Audiencia Pública para la colocación de bares en espacios verdes de uso público. El proyecto del diputado José Luis Acevedo (PRO), ya fue aprobado en primera lectura y tras la Audiencia deberá ser considerado en tres comisiones para su sanción definitiva.
En la Audiencia,  se presentaron 27 opiniones a favor del proyecto, en tanto que 19 oradores se opusieron. “Rechazo totalmente el proyecto porque estoy en contra de la privatización del espacio público. Es un gran negocio del Gobierno y no quieren avanzar en la calidad de vida de las personas ni en los espacios verdes”, aseguró Alberto Eduardo Jalón, uno de los expositores. Otra asistente resaltó el hecho de que es la tercera vez que se presenta este proyecto en la Legislatura.
Efectivamente, con distintas modificaciones y paternidades, esta es la tercera oportunidad que este proyecto se presenta en la Legislatura porteña. La diferencia es que las anteriores oportunidades no sortearon las comisiones de planeamiento urbano y medioambiente. Esta nueva iniciativa, en cambio, se aprobó en primera lectura el 8 de noviembre del año pasado, con 33 votos positivos. El interbloque del UNEM, favoreció este resultado.
El objetivo del proyecto es que el Gobierno porteño otorgue a particulares permisos de uso en todo espacio verde mayor a cinco mil metros cuadrados para la instalación de locales destinados al expendio de alimentos y bebidas, más una superficie descubierta con mesas y construcción de sanitarios. Estos, no deberan ocupar una superficie mayor a los 120 metros cuadrados, incluido un espacio no definido para una cantidad no especificada de reposeras, un local de alquiler de bicicletas, estacionamiento de bicicletas y un área de “vida saludable” (la que consistiría en una “zona de descanso, de ejercitación física e hidratación gratuita”).
La totalidad de los servicios a prestar deberán estar integrados en un solo núcleo y los mismos “no podrán interferir con el normal desarrollo de otras actividades existentes en el lugar ni restringir al público, en forma alguna, el normal uso y goce del parque y de sus instalaciones y servicios”.
El oficialismo porteño plantea como principal justificación para este proyecto la necesidad de instalar baños públicos. En todos los casos se deberá cumplir con la normativa vigente en materia de habilitaciones, edificaciones, higiene y seguridad alimentaria; debiendo contar el permisionario con personal que haya realizado y aprobado el curso de manipulación de alimentos. También, el escrito establece que el 30% de los permisos de uso precario a otorgar deberán ser destinados a Organizaciones No Gubernamentales y/o Entidades de Bien Público sin fines de lucro que estén destinadas a la atención y/o ayuda, en forma directa o indirecta, de las personas con discapacidad, Asociaciones Civiles sin fines de lucro y Fundaciones.
Respecto a esta la iniciativa, el arquitecto Rodolfo Livingston sostiene que “el espacio abierto no es percibido como una presencia (precisamente de vacío) sino como una carencia:”¿Qué podríamos poner allí?”, es la pregunta. Pero el espacio habitable necesita vacíos, plazas, verdes, juego de niños”, y señala que abundan antecedentes de espacios públicos que han sido invadidos, aun violando las disposiciones, tal es el caso de los bosques de Palermo, donde las 720 hectáreas originales de ese parque se redujeron a 120 libradas al público, con el objetivo de generar un nuevo polo gastronómico en el Paseo de la Infanta.
“Otro caso bastante reciente fue construir sucursales bancarias de hormigón armado, estilo Bando de Londres, en las plazas porteñas. El autor de la idea fue el intendente Suárez Lastra (1987-1989) -apunta Livingston- Los edificios fueron construidos y acertadamente demolidos pocos años después. Extendiendo un poco estas propuestas, todo debería ser instalado en las plazas, hasta contemplar su desaparición…”, termina diciendo.