SALVAR LA RICHMOND

La Justicia porteña ordenó que no se modifique la estructura ni la fachada de la confitería Richmond , situada en Florida al 400. Así lo dispuso el titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 11 de la ciudad de Buenos Aires, Fernando Juan Lima, que, de esta manera, hizo lugar a la medida cautelar solicitada por la diputada kirchnerista María José Lubertino con el fin de proteger el valor histórico y cultural del tradicional inmueble.

El magistrado resolvió que tanto el propietario como los inquilinos se abstengan de “efectuar o continuar cualquier modificación, restauración o alteración” en la estructura y el frente del inmueble, incluido el mobiliario, que, en el caso de haber sido retirado, deberá restituirse. En tanto que dispuso que el Ministerio de Seguridad y Justicia de la ciudad de Buenos Aires establezca una custodia policial durante las 24 horas con el fin de garantizar el cumplimiento de la medida.

Ante la Justicia, Lubertino recordó que la confitería en cuestión se encontraba en funcionamiento desde 1917, y destacó: “Durante las décadas de 1920 y 1930 fue un lugar de encuentro de artistas de vanguardia”. Efectivamente, la Confiteria Richmond  fue el búnker del emblemático Grupo Florida, integrado por Borges , Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Raúl Scalabrini Ortiz, Conrado Nalé Roxlo, Leopoldo Marechal y Eduardo González Lanuza, entre otros notables, que, supuestamente competían en su visión literaria con el Grupo Boedo.  Al respecto, Lubertino subrayó que, pese a su importancia histórica, “el Poder Ejecutivo local no había adoptado decisión alguna destinada a salvaguardar dicho bien”.

La denuncia ante los tribunales porteños se tramitó luego de conocerse la noticia de que, “dicha confitería habría sido vendida a un grupo inversor que, según dijo, tendría la intención de instaurar allí un local de la compañía Nike, dedicada a la venta de artículos deportivos”.