REEDITAN A MACEDONIO

“No toda es vigilia la de los ojos abiertos”, el primer libro que publicó Macedonio Fernández, el excéntrico escritor, pensador, filósofo, metafísico y amigo de Jorge Luis Borges vuelve a reeditarse con escritos anteriores o hasta ahora inéditos en un rescate de Ediciones Corregidor.
Este libro se publicó por primera vez en 1928 y en 1967 volvió a ver la luz, desde ese momento no hubo reimpresiones hasta que en 1974 un sello argentino comenzó la edición de las Obras Completas (nueve en total) que se sucedieron de modo paulatino, hasta la multiplicación universal de sus libros.
“No toda es vigilia la de los ojos abiertos” vuelve a actualizarse con más material inédito, comprendiendo una obra frondosa de metafísica sobre el idealismo narrado “en un deliberado estilo enmarañado e intrincado, con el fin de igualarlo con el enredo de la realidad misma”, como analizó su amigo Borges, con quien mantuvo una asidua correspondencia entre 1922 y 1939, también compilada en un libro editado por Corregidor.
Definido como “una extraña combinación de metafísico, místico, quizás ocultista intuitivo, poeta y hasta humorista del ser”, su hijo y prologuista Adolfo Obieta observa que en este libro no se revela como un “filósofo universitario, ya que despreció las formas del saber académico, ni un pensador o metafísico informal, pues es un atípico aún en la informalidad”.
Fernández en su obra filosofa desde la creatividad, leyendo los libros que llegaban de los grandes centros mundiales, pero desde sus propias inquietudes conformando un código de verdades que se van amalgamando entre el autor y el lector.
Estos papeles metafísicos escalonados entre 1908 y 1950 pertenecen a esos libros cuyo valor está dado por “un mundo de pensamientos entrañables sostenidos con un fervor y hasta una obsesión de identificarse con la verdad, con cierta implacabilidad para otros puntos de vista pero a la vez con una excepcional simpatía de servicio hacia el lector”, indica Obieta.
Fernández nació en Buenos Aires el 1 de junio de 1874, estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires (UBA); fue compañero y amigo íntimo del padre de Borges, don Jorge, con quien compartió estudios de psicología, materia que Macedonio discutió luego con William James a través de una correspondencia de largos años.
Comenzó a escribir artículos para diarios y revistas en 1896, como El Progreso, El Tiempo y La montaña, donde ya se perfilaba como vanguardista; y en 1920, a la muerte de su esposa Elena de Obieta, abandonó su profesión de abogado y vivió con muy pocos recursos en la ciudad y en el campo.
Macedonio colaboró con poemas y artículos en ediciones periodísticas de su época como la revista literaria Martín Fierro y en Proa, que después reuniría en Papeles de Recienvenido (1929); y en vida publicó sólo cuatro libros y dos cuadernos de poesía, cuyo hallazgo ya es tarea de bibliófilos afortunados.
El rescate de la mayor parte de su producción fue recogida con posterioridad por su hijo y fue el sello Corregidor que en los 70 recogió sus Obras Completas, con papeles antiguos, epistolarios, misceláneas, ensayos sobre su trayectoria y bibliografías, además de sus tres textos centrales: “No toda es vigilia la de los ojos abiertos”, “Museo de la novela de la Eterna” y “Papeles de Recienvenido”.
En 1947, Macedonio dejó de vivir en casas de pensión o de amigos para residir con su hijo, donde meditaba, escribía, tocaba la guitarra, escuchaba música, era visitado por Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez y Luisa Sofovich hasta su muerte el 10 de febrero de 1952.