OTRO CAMPO ES POSIBLE

Viernes 29 de mayo. Más de 80 pequeños productores de la ciudad de La Plata instalan puestos de verdura en medio de Plaza de Mayo. Hace dos años bregan por un proyecto colectivo de trabajo, producción y construcción comunitaria.
La feria se integra por de más de cuarenta carpas. Ofrecen los productos de sus tierras: verduras frescas, sanas, libres de transgénicos e insecticidas. Son los trabajadores horticultores y floricultores nucleados en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). La medida visibiliza una propuesta, clara y contundente: la creación de una Colonia Agrícola Integral de Abastecimiento Urbano. Esto implica:
• Que la tierra sea de quien la trabaja
• El acceso al crédito para adquirir la tierra.
• Producir de manera diversificada.
• Que se les faciliten los medios para la comercialización directa.
Estas medidas intentan equiparar la producción y el consumo, eliminado así la manipulación de precios y la explotación de los trabajadores de la tierra.

Luchar por la tierra
La feria se hace en el marco de la negociación que mantienen el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, con el Ministerio de asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires y funcionarios municipales, para obtener de tierras y herramientas por medio de créditos blandos.
“El diálogo con el gobierno comenzó a partir del acampe que hicimos en el mes de abril sobre la autopista de Buenos Aires- La Plata “, comenta Rosalía una de las integrantes de la UTT. Entonces funcionarios nacionales y provinciales se comprometieron a entregar tierras fiscales a 80 familias, en el plazo de 45 días. Hace 10 días que el plazo venció y no las tierras no aparecen. Los productores no aflojan en su lucha. “Nos dijeron que están trabajando en la propuesta, que tienen tierras vistas, pero no especificaron demasiado. Todavía son promesas. Necesitamos hechos concretos. Por eso la actividad de hoy”, dice Rosalía.
La feria visibiliza también la problemática de miles de trabajadores campesinos víctimas de la concentración de la tierra en mano del llamado agro negocio. Los productores conversan con cada persona que se acerca a comprar ¿Cuál reacción de la gente? Se asombran por los bajos precios y la calidad de los productos.
Hugo, un cliente casual, reflexiona “en general la gente no conoce la problemática de la gente del campo, ellos alquilan y no tienen tierras propias. Esa información nunca nos llega”. Asombrado por la calidad de los productos y por los precios, comenta “tiene que haber más ferias así. Hay que hacerlas en todos los barrios porque si no morimos en los supermercados”.

Defender la semilla

La lucha de la UTT es la de todas las organizaciones que defienden la semilla criolla y la soberanía alimentaria.
La vigencia de un sistema productivo que adopta al agro negocio como modelo, convierte la realidad de los pequeños y medianos productores en una lucha diaria por la sobrevivencia: “tenemos que comprar la semilla, los remedios para curar las plantas, el nylon (porque la mayoría produce bajo invernaderos), todo a precio dólar. Son insumos que comercializan cuatro o cinco multinacionales que concentran el mercado y lo controlan a su antojo”, afirma Rosalía. Además los productores deben alquilar las tierras y las máquinas de trabajo. Por ejemplo, cinco horas del servicio de tractor cuesta dos mil pesos. En ese tiempo, no trabaja más de una hectárea de tierra.
Los pequeños productores que no alquilan la tierra, la trabajan bajo patrón. Esto significa que están a su disposición las 24 horas del día. Muchos viven en casillas de madera junto a su familia, en el mismo terreno donde trabajan.
“Lo que se produce solo nos alcanza para los gastos mínimos. Para mí es un sueño tener un pedazo de tierra para trabajarla y ahí mismo construir una casita de material donde pueda vivir dignamente con mi familia. Con mi esposa trabajamos muy duro, y no es justo que mis hijos no puedan vivir bien. Quiero dejarles a mis hijos algo digno e incitarlos a que estudien y sean alguien en la vida, por eso mi lucha”, sostiene Orlando, un pequeño productor de la ciudad de La Plata.
La propuesta de la Colonia Agrícola Planeta propone un tipo de producción en comunidad: tener herramientas entre todos, de modo cooperativo, y decidir qué producir cada uno en su propia tierra.
“Nosotros entendemos que un modelo de soberanía alimentaria es un modelo integral de vida para los pueblos. Y en lo que respecta a los pequeños productores, los quinteros, los campesinos, es acceso a la tierra, medios para poder producir y para poder comercializar directamente sus productos. Pero para esto son necesaria políticas públicas, no puede recaer en los hombros del pequeño productor el costo de cambiar este modelo”, afirma Rosalía.
En la feria no circula ni la inflación, ni el ideal de la patria sojera y el campo de los ricos oprimidos. “Una vida digna para el pequeño productor significa alimentos sanos y más baratos para el pueblo” finaliza diciendo Rosalía. En esa propuesta se entiende el silencio de los poderosos.

Fuente: Portal de la Economía Popular, Social  y Solidaria