MUSEOS MUTANTES

por Juan Rapacioli
Más de 50 artistas participarán mañana en el Museo Histórico Nacional, desde las 16, de la jornada Museos Mutantes, primera edición de una propuesta gratuita que busca transformar los museos nacionales en un laboratorio de experimentación artística, a partir de una resignificación conceptual de sus colecciones, donde se podrán ver diversas intervenciones que reflexionan sobre la identidad argentina.
Tatuajes, canciones, afiches, historietas, poemas, muestras, fanzines, videojuegos y talleres inspirados en las colecciones de los museos Cabildo e Histórico Nacional se podrán apreciar, entre otras intervenciones, en un recorrido que busca generar nuevas formas de aproximación a las obras clásicas que se encuentran en los museos, con la mirada puesta en establecer otros sentidos al momento de relacionarse con una obra.
Organizado por la Dirección Nacional de Museos del Ministerio de Cultura de la Nación, el encuentro se realizará mañana en el Museo Histórico Nacional (Defensa 1600), donde se verán diversas obras que reflexionan sobre la identidad argentina: tatuajes inspirados en la conquista del desierto, poemas basados en personajes de pinturas clásicas, diseños para una bandera argentina del siglo XXI, entre muchas otras cosas.
Iván Moiseeff, curador de esta edición, habló  sobre esta propuesta que busca resignificar los conceptos clásicos en torno a las colecciones de los museos para pensar nuevas formas de vincularse con el arte: “La resignificación potencia el vínculo con la obra original. Y, sobre todo, multiplica los planos de sentido y los caminos de llegada a esa obra y su sentido”.
“La idea es explorar la potencia de los museos para generar conversaciones, obras y sentidos en la actualidad. La iniciativa surge de un diálogo entre la Dirección Nacional de Museos y el colectivo Clase Turista sobre cómo replicar y multiplicar el entusiasmo, la sensibilidad o la reflexión que puede generar una visita al museo”, explicó el curador.
Y contó que, para la selección de artistas, buscaron “creadores que tengan un vínculo con la historia o la identidad nacional en sus trabajos o les interese explorarlo, ponerlo en crisis, revisarlo. Tenemos por ejemplo a Laura Varsky y Christian Montenegro, que ya habían explorado la idea de lo monstruoso en la Argentina junto a Gabo Ferro con su libro ‘200 años de monstruos y maravillas'”.
“También María Luque -continuó-, cuya primera novela gráfica indaga los pasos de Cándido López en la Guerra del Paraguay. Hay de todo, desde ilustradores de Marvel a músicos que fueron claves para la actualización de escenas como el tango y folclore, como Diego Pérez, de Nación Ekeko y Tonolec, a Javier Casalla de Bajo Fondo, pasando por Tomi Lebrero y Julieta Brotsky, así como los escritores Oscar Fariña y Juan Sklar”.
Según Moiseeff, “los diseñadores encargados de reimaginar la bandera son personas que todos tenemos muy incorporadas a nuestra vida, porque son los mismos que crearon el arte de tapa de discos fundamentales de la cultura popular, que van desde Babasónicos a Divididos, pasando por León Giecco o Spinetta. También convocamos muchos artistas jóvenes, con ganas de explorar y ensayar”.
El valor de este experimento, explica, “es el de crear nuevas puertas de entrada para pensar temas que nos atraviesan, como la identidad. Así, por ejemplo, la muestra de ‘Banderas’, donde convocamos a diseñadores gráficos a que reimaginen cómo debería ser la bandera nacional si se creara hoy, muestra cómo al alterar un símbolo que todos tenemos tan incorporado y, en cierta manera, intocado, nos impulsa a pensar nuestra forma de ser como sociedad.”
“Las banderas con soles devorando ciudadanos, con franjas que expresan nuestra ciclotimia o la pasión por la rivalidad, nos ayudan a reflexionar qué queda dentro y qué afuera cuando pensamos proyectos de país. Luego, otro valor de la intervención es generar nuevas puertas de entradas a los temas que subyacen en una colección de un museo”, sostuvo el curador.
Y ejemplificó: “Un fanzine que reflexiona sobre las heroínas nacionales, como el que creó Daniela Arias, es también una manera para pensar el lugar de la mujer hoy en la Argentina. El objetivo es que muchas de estas piezas que se generen queden como puertas de entrada al museo, como puertas de entrada a la reflexión, alojadas en Internet como pequeños portales a estos lugares y temas”.