MARCHA A DOS AÑOS DEL ASESINATO DE ALAN TAPIA

Al cumplirse dos años del asesinato de Alan Tapia, un joven de 20 años baleado por un procedimiento que realizó el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) en su casa de Barrio Mitre, sus familiares y amigos realizarán mañana una marcha a la Fiscalía de Saavedra y un homenaje para pedir justicia por el crimen.
El joven, que daba clases de tango en la Colonia de la Universidad de Buenos Aires en el marco del Programa nacional Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, “fue fusilado por el GEOF mientras dormía, luego de ingresar a su casa, sin previa orden de allanamiento”, relató Matías Marinoff, referente territorial de UBA Deportes del Barrio Mitre.
La causa judicial recayó en la Fiscalía de Saavedra-Nuñez, a cargo del ahora suspendido José María Campagnoli -ahora a cargo de Cristina Caamaño-, pero no avanzó durante estos dos años y el único acusado fue juzgado y absuelto por el Tribunal Oral número 11.
Mañana, los vecinos y familiares realizarán a las 10 una marcha desde la plaza de Barrio Mitre hacia la Fiscalía, ubicada en Arias y Donado.
A las 19, en la misma plaza en donde se concentrarán por la mañana, sobre las calles Naón y Correa, realizarán una jornada que recordará a Tapia con la proyección de videos y la restauración de un mural dedicado a su memoria.

El crimen de Alan Tapia quedó impune en septiembre del año pasado, cuando el policía acusado de matarlo resultó absuelto. Con el voto en disidencia de Alberto Huarte Petit, los jueces Enrique Pose y Floreal Laurentis, dieron lugar al pedido del fiscal Eduardo Marazzi que había abogado por la absolución del policía federal Rodrigo Valente por considerar que el operativo se realizó en un “barrio peligroso”. La decisión del tribunal reforzó la idea de que en los barrios pobres se requieren intervenciones policiales violentas donde se atropellan derechos.
El operativo, que terminó con la vida de Alan se inició en horas durante las cuales no está permitido llevar a cabo este tipo de intervenciones. Incluso el mismo imputado reconoció que “no se veía nada, estaba muy oscuro”. Luego del disparo, Alan agonizó en la planta baja, mientras su familia permanecía maniatada en el primer piso. El hermano y el padre de Alan se enteraron de su muerte cuando estaban detenidos y precintados en dependencias policiales por supuesta resistencia a la autoridad.