MADRES VÍCTIMAS DE LA TRATA

Referentes de la agrupación Madres Víctimas de Trata inauguraron  su primer local en el barrio porteño de Constitución, donde darán asistencia y acompañamiento a familiares de jóvenes desaparecidas, y exigieron la creación de un registro único de huellas dactilares “para que no haya más entierros NN” y la imprescriptibilidad de los delitos con fines de explotación sexual.
“Necesitamos un registro centralizado de huellas dactilares para que no haya más entierros NN”, dijo la referente de Madres Víctimas de Trata, Margarita Meira, quien recordó el caso de Maida Castro, encontrada la semana pasada en un cementerio de La Matanza enterrada como NN.
Maida Castro desapareció el 11 de mayo de 2010 y murió al día siguiente, a los 17 años. La familia la buscó durante cinco años “recorriendo prostíbulos y siguiendo datos erróneos”, apuntó Miguel Ángel Santiago, abogado de la agrupación.
“La causa tiene 10 cuerpos”, siguió, y remarcó que el de Castro “no fue de un entierro clandestino, sino ordenado por la Justicia, de ahí la importancia de un registro nacional de huellas dactiloscópicas”.
Meira exigió que los delitos de trata “sean de lesa humanidad porque están involucrados la Justicia y la policía. Hay chicas que reconocieron a su proxeneta 20 años después y no pudieron hacer nada”.
“Queremos que cierren todos los prostíbulos y que los proxenetas estén presos, queremos abogados querellantes, no estudiantes de derecho que practiquen sobre los expedientes de las chicas desaparecidas, también queremos trabajar con las oficinas del Estado que luchan contra la trata y participar del Consejo Federal”, declaró la dirigente, quien añadió que la agrupación “acompaña a las madres llevando adelante las causas para evitar que las archiven”.
La hija de Margarita Meira desapareció en 1991, su marido estudió abogacía para buscarla y se recibió hace dos años.
“En este espacio también le vamos a dar de comer a las madres, quienes para buscar a sus hijas dejan de trabajar e incluso venden sus cosas”, dijo la referente.
“También estamos armando un frente jurídico con abogados militantes, para llevar adelante las causas y evitar que se archiven”, añadió.
De la inauguración participó Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo línea fundadora, quien expresó su “admiración” por la lucha de la agrupación para que “nunca más haya desaparecidos en democracia”.
Además, Cortiñas consideró que el Banco Nacional de Datos Genéticos debe ser “ampliado” y contener las muestras biológicas de familiares de las personas desaparecidas en democracia para contribuir al esclarecimiento de los delitos de trata.
De la conferencia de prensa también participó Mónica Silvia González, integrante de la agrupación y mamá de Milagros, una víctima de trata que se escapó de un prostíbulo hace dos años.
“No queremos más desaparecidas en democracia. Milagros estuvo diez días secuestrada y pudo escaparse sola, tiene un retraso madurativo leve y está internada en un psiquiátrico. Su secuestrador la captó en una iglesia evangelista”, relató González.