LA WAGNER

Pablo Rotemberg bailarín y coreógrafo ofrece “La Wagner”, donde impulsa los cuerpos de cuatro bailarinas al límite de su fuerza expresiva, en un intento porque “trasciendan su propio género y la desnudez”, a partir de la música del alemán Richard Wagner, figura que evoca uno de los temas que lo preocupan, el cruce entre el judaísmo y el nazismo.
Ayelén Clavin, Carla Di Grazia, Josefina Gorostiza y Carla Rímola, protagonistas y responsables de la coreografía junto al director, se trenzan con violencia, caen, chocan y vuelven a levantarse dentro de una dinámica de excesos desplegada con maestría.
La escenografía resulta elocuente desde su planteo despojado, una suerte de lógica sobre el vacío que las bailarinas van a poblar con la violencia de sus secuencias, apenas interrumpida por cuatro sillas forradas con cinturones de cuero y un micrófono de pie.
El preludio del primer acto de “Parsifal”, del compositor germano, fue el tema que se convirtió en eje de su obra, “surgido bastante azarosamente, estaba entre los temas que había llevado conmigo a los ensayos con las bailarinas el año pasado, mientras estábamos en la etapa de explorar sin saber bien -en aquel momento- hacia dónde íbamos”, detalla Rotemberg.
Las protagonistas en “La Wagner” se desplazan -a veces con lentitud y en la mayoría de las oportunidades parecen volar- casi desnudas y según el artista es, “una cualidad más de la puesta, te olvidás que están así, hay una intención de que ellas trasciendan lo propio de su género, corriéndose del lugar tradicional que la danza les otorga, saliendo de lo homoerótico”,
Los cuerpos disciplinados por la danza, “sometidos por la técnica, pero al mismo tiempo liberados gracias a a ella” dominan la narrativa de la pieza donde, “decidí dejar afuera la ironía, los gestos de humor, fui a la austeridad otorgada por los contrastes: lo sublime junto a lo pornográfico, la fuerza y el sometimiento”.
Las cuestiones ligadas a la violencia de género resulta una lectura posible sobre su creación y Rotemberg detalla que, “denuncia estereotipos, explora los sentimientos de rechazo y de aceptación sobre los roles que la mirada masculina asigna a las mujeres”.
“La Wagner” por momentos suena a recital de rock áspero y en relación a esa intensidad musical, el director puntualiza su búsqueda, “deliberada de generar inquietud desde lo sonoro, la ópera tiene algo de eso, los amantes del género y conocedores de la obra wagneriana pueden descubrir referencias, claves, pero si no tenés idea igual entrás en el código y te llevás tu propia construcción acerca de la obra”.
Formado en teatro con Ricardo Bartís, entre otros maestros, la danza fue ganando su pasión, aunque admite que la disciplina “a nivel social no existe, pero todo lo que se está haciendo alrededor de la Ley Nacional de Danza para mejorar las condiciones de trabajo, para que se la considere un trabajo y se proteja a los bailarines -obra social, licencias, etc- es más que necesario”, concluye.
Las funciones se realizan los sábados y domingos en Espacio Callejón, Humahuaca 3759, a las 21.