LA GRATITUD DE LOS HOMBRES INDUSTRIOSOS

Teodoro Boot

Ante el escribano José Victoriano Cabral, el 23 de enero de 1869 se formaliza la donación de una casa a Bartolomé Mitre, que tres meses antes había finalizado su período presidencial. En representación de los donantes actuaron Angel María Méndez, Mauricio Pennano y Juan José Méndez, justificando el “homenaje” en que la actuación de Mitre en el gobierno había permitido “a los hombres industriosos dar impulso a sus trabajos y vuelo a sus operaciones”.

En 1890, Carlos Alfredo D´Amico, gobernador de Buenos Aires entre 1884 y 1887, publicó con el pseudónimo “Carlos Martínez” el best seller de época “Buenos Aires, sus hombres su política”, en el que da algunas pistas sobre las razones de tanta gratitud cuando sostiene que durante la administración de Mitre “sus empleados han llevado el abuso hasta la más escandalosa exageración (…) se robaban hasta las cajas de cirugía del ejército”, pero admitiendo que Mitre “no participaba en manera alguna de aquella arrebatiña”.

Sin embargo, para D´Amico, “la moral del ejército empezó a bajar cuando los proveedores cuyas fortunas insolentes se habían hecho a la sombra de Mitre, le regalaron a éste la casa en que hoy está la opulenta imprenta del diario La Nación”.

En 1866 Natalicio Talavera publicaba en “Crónica de la guerra”, fechada en Campamento de Paso Pacú, que “Lanús, socio del presidente Mitre, es proveedor general del ejército”. Se refería a Lanús Hnos, regenteada por Anacarsis Lanús, uno de los contratistas que levantaron fortunas inmensas durante la guerra del Paraguay.

Las transacciones habían sido tan provechosas que los militares brasileros acusaron a los argentinos por la prolongación de la guerra a fin de proseguir con sus “negocios”. La acusación se fundaba en muy deficiente conducción del ejército aliado mientras fue ejercida por Mitre, pero debe puntualizarse en que su impericia era involuntaria. Sin embargo, las sospechas no eran descaminadas.

El 17 de marzo de 1869 Domingo Sarmiento, sucesor de Mitre al frente del Poder Ejecutivo, escribía a Mariano Sarratea: “…su casa fue negociada por agentes y obtenida la suscripción de los proveedores que mediante despilfarro de la rentas han ganado millones, como Lezica, Lanús, Galván, que al fin costearon casi en su totalidad…” (El Mercurio, Valparaíso, edición especial del 12 de septiembre de 1927).

Al tiempo que los porteños se conmovían por la revelación de turbios negociados de guerra, una sociedad anónima integrada por los señores Bartolomé Mitre, Rufino de Elizalde y los industriosos proveedores de guerra Anacarsis Lanús, Cándido Galván y Ambrosio Lezica, se hacía cargo del periódico La Nación Argentina, fundado por José María Gutiérrez, que de ahí en más y bajo la dirección de Bartolomé Mitre, pasaría a llamarse simplemente La Nación.