LA BANALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

El problema de la falta vacantes en la Ciudad de Buenos Aires no es nuevo, ni responde a acontecimientos circunstanciales. Las causas se deben a una concepción deshumanizante y mercantilista de la educación pública.
La banalización de la educación pública quedó en evidencia cuando el sistema de inscripción on-line, lanzado con bombos y platillos a finales del año pasado, dejó a millares de niños y adolescentes sin vacantes. Tal fue el bochorno que el mismísimo ministro de educación de la Ciudad, Esteban Bullrich, tuvo que admitir que existieron errores y desprolijidades en la inscripción del sistema.
En el Nivel Inicial, entre 7000 y 9000 chicos (entre 0 y 3 años) quedaron fuera del sistema educativo. Mientras sigue sin resolverse la situación de 5000 alumnos entre 4 y 17 años que aún no tienen asignada su vacante. Pero allí no termina todo. Para paliar esta situación, el Gobierno de la Ciudad trató de cubrir las vacantes con aulas improvisadas: construcciones de durlock en los pasillos de las escuelas o bien ‘containers’ o ‘2×4’ en distintos barrios de la Ciudad.
La intervención de la Justicia impidió el intento de convertir al Instituto Bernasconi en un conventillo educacional “ad hoc”. Y viene frenando la instalación de los ‘containers’.
Vale recordar que este tipo de ‘aulas modulares’, ‘containers’ o ‘2×4’, tienen su historia en la Ciudad. Fueron implementadas en 2005 en las escuelas de la villa 21-24. Por entonces, la Defensoría de Pueblo aconsejó al gobierno porteño su inmediato reemplazo. En tanto que en 2008, un fallo de la Justicia obligó al Gobierno a retirar  dos ‘aulas containers’ ubicadas en una escuela de Retiro y luego dos más, en escuelas de Barracas y Pompeya.

La dialéctica de las vacantes. Según datos aportados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y la Defensoría del Pueblo, entre 2007 y 2008 más de 9000 menores de cinco años se vieron privados de asistir a al jardín de infantes por falta de vacantes. Y se presumía que una cantidad aún mayor de alumnos del nivel primario habían sido “derivados compulsivamente, por falta de lugar, a escuelas de otros distritos bastante alejadas de sus domicilios, negándoseles a los padres el derecho de elegir donde educar a sus hijos, y a los chicos, el derecho de concurrir a una escuela cercana a su residencia”.
El informe ACIJ es contundente, señala que “es imposible planificar adecuadamente la construcción de las escuelas necesarias para atender la demanda si se ignora por completo en qué zonas de la Ciudad se registra la falta de vacantes y cómo evolucionó este problema en los últimos años”.
Desde entonces, la imprevisión ha estado presente en cada uno de los ciclos lectivos. Este año eclosionó.

Debate legislativo inerte. El jueves 27 de febrero, un día antes de que Mauricio Macri diera comienzo al año legislativo en la Ciudad, sesionó de manera extraordinaria el Parlamento porteño. La sesión fue acordada entre oficialismo y oposición. La primera parte, estuvo abocada a tratar de destrabar el problema de la falta de vacantes en las escuelas. La oposición propuso el tratamiento de los expedientes relacionados a la inscripción on-line. Pero los mismos no lograron ser habilitados para su tratamiento sobre tablas por no reunir los 40 votos necesarios (sólo se obtuvo 32  votos positivos y 27 negativos). Otra muestra del desinterés de los funcionarios por la educación pública en la Ciudad.
Mientras los diputados de la oposición coincidieron al considerar que se vive una crisis en la educación a raíz de la inscripción on-line y que “entre 9000 y 10.000 chicos no tienen vacantes aseguradas para el 2014 en las escuelas públicas porteñas, cerca de 4000 chicos van a tener que hacer hasta 40 cuadras para llegar al colegio. Y hasta habrá hermanos que irán a distintas escuelas, merced a las políticas adoptadas por el Gobierno porteño”.
Desde el PRO se alegó que “nadie tiene el monopolio de la preocupación por la educación pública” y se aseguró que “oportunamente el Ministro de Educación, Esteban Bullrich, concurrirá a la Legislatura para dar todas las explicaciones pertinentes”.

De amparo en amparo.
El 26 de febrero, un día antes, de este poco sustancioso debate, los vecinos de Ciudad Oculta presentaron un recurso de amparo para impedir la instalación de ocho aulas modulares en un predio destinado a la construcción del polo educativo Comandante Luis Piedrabuena. Dora Morales, representante de un grupo de vecinos, apeló a esta medida luego de que Carlos Regazzoni, del Ministerio de Educación porteño, les confirmara la instalación de siete ‘aulas container’ en el terreno ubicado en Zuviría y Piedrabuena.
Esta acción de rechazo por parte de los vecinos a este tipo de aulas se viene repitiendo en distintos barrios de la Ciudad. Días antes, otra medida cautelar frenó la instalación de dos aulas ‘2×4’ en el corazón del exquisito barrio de Recoleta: el instituto Lenguas Vivas.

El monopolio de la indolencia. Desconociendo cualquier reclamo, los representantes del oficialismo porteño no se cansan de enumerar los beneficios de estas aulas 2×4 que, en sus escasas medidas: 2,40 metros de ancho por 4 metros de largo, contienen todo lo que se necesita para alcanzar la calidad educativa.
Sin duda, el remate argumental sobre este tema lo dio la senadora Gabriela Michetti, cuando en un reportaje para la revista Veintitrés, se refirió a estas aulas diciendo: “Para mí son superagradables, ¿vos las fuiste a ver? Entrás y decís: yo quiero que mi hijo esté ahí, y lo digo de cuerpo entero. Es una sala con calefacción, con aire acondicionado, que muchas aulas comunes no tienen. Son aulas modulares que están construidas como muchas casas. No tiene nada de container, tienen ventanas y puertas perfectas”.