HISTORIA DE LA CALLE LAVALLE

PARTE  VIII

por Gabriel Luna

Durante la Segunda Guerra Mundial cesa la importación de películas europeas y estadounidenses, los cines de la calle Lavalle difunden el espectáculo del teatro y radioteatro, destacan las compañías de Florencio Parravicini, Olinda Bozán, Enrique Santos Discépolo, Luisa Vehil, y Eva Franco, en el Monumental y en el Metropol. Pero además, ocurre que la falta de películas extranjeras provoca el desarrollo del cine nacional. Surgen los estudios Baires y San Miguel, la producción argentina trepa a 40 estrenos por año. Y se crean nuevas salas próximas a las esquinas que nos ocupan: el cine Ambassador, de 1500 butacas, en Lavalle 777, frente al cine Monumental; el cine Trocadero, de 1700 butacas, en Lavalle 820 donde estaba el teatro lírico Coliseum, junto al cine Hindú; a continuación del Hindú se inaugura el cine Sarmiento, de 1500 butacas, en Lavalle 852; y en la vereda de enfrente, junto al Metropol, se inaugura el cine Normandie de estilo racionalista y 1400 butacas en Lavalle 855. Todo esto ocurre en menos de un año, entre 1940 y 1941. También en esos años, llegan insumos y tecnologías para los estudios, y hasta directores extranjeros para dar el tono internacional a las películas.

John Reinhardt, el director austriaco que había dirigido las dos últimas películas de Gardel en Nueva York -“Tango bar” y “El día que me quieras”-, llega al hotel inglés de la calle Lavalle convocado por el Estudio Baires para hacer “El último refugio” -curioso título de una película, que suspendió su rodaje en París por la guerra y termina haciéndose en Buenos Aires-. “El último refugio”, con Mecha Ortiz, Pedro López Lagar, e Irma Córdoba, se estrena el 20 de agosto de 1941 en el flamante cine-teatro Gran Rex, la obra mayor de Alberto Prebisch -el creador del Obelisco- de estilo racionalista, que está ubicado en Corrientes 857 y tiene 3300 butacas. A mediados de noviembre de 1941, John Reinhardt  se reúne con el elenco de su próxima película en la confitería Nobel de Lavalle 888, a la vuelta del Gran Rex. Están Alicia Barrié, Esteban Serrador, Pedro Quartucci, Felisa Mary, Héctor Calcaño, Pepita Muñoz, José Ramírez, Lydia Lamaison, y Eva Duarte, la más joven de todos (22 años), pero que ya había trabajado en las compañías de Eva Franco, Pepita Muñoz, Pierina Dealessi, era tapa de la revista Sintonía, y estaba creciendo como actriz de radioteatro.  La película, una comedia de tono internacional y teléfono blanco, se llama “Una novia en apuros”, y se estrena el 10 de marzo de 1942 en la sala del Ambassador en Lavalle 777.

Pero además de estas películas, se producía un cine comprometido con la cultura, la historia y la identidad nacional. Un ejemplo: “La guerra gaucha”, dirigida por Lucas Demare, con Enrique Muiño, Francisco Petrone, Angel Magaña, Amelia Bence, entre otros; una película de gran producción estrenada el 20 de noviembre de 1942 -también en el Ambassador-, que cuenta un episodio de las guerras de la Independencia en la provincia de Salta durante el año 1817. El libro es de Lugones, y la adaptación y el guión de Ulyses Petit de Murat y Homero Manzi, un poeta popular y además político que propone -como en 1817- una argentina con independencia económica de las metrópolis. Este mensaje, resulta especialmente fuerte en el contexto devastador de la Segunda Guerra Mundial. “Una guerra provocada por las metrópolis según sus propios intereses, ajenos a los nuestros -escribe Manzi-, donde Argentina debe adoptar y reivindicar una posición neutral”. La película tiene un éxito enorme, 19 semanas en cartel.