HISTORIA DE LA CALLE LAVALLE

 PARTE II

por Gabriel Luna

En 1818 la Ciudad y el Suburbio albergan 40000 habitantes. La calle Lavalle -que entonces se llama Merino- es de tierra, las veredas son de ladrillo y tienen distintas alturas según la pendiente de la calle. Ubicados en la esquina con Suipacha, las veredas tienen una vara de ancho y un metro de altura. Las casas de las inmediaciones son de adobe o de ladrillo y teja, todas tienen una planta, y pocos ornamentos: algunas puertas labradas o las rejas de las ventanas, que a veces obstruyen al caminante -por la altura de las veredas-.

En 1821, acabado el conflicto con España, llegan inmigrantes ingleses a comerciar, y crece la guerra civil entre unitarios y federales por el conflicto de poder e intereses comerciales entre el puerto de Buenos Aires y el Interior. El 26 de junio de ese año, nace en la esquina SE de Lavalle y Suipacha, junto a la actual pizzería Roma, Bartolomé Mitre, descendiente de italianos y uruguayos, que dedicará una mitad de su vida a las guerras, y la otra a la política. En 1828, el general Lavalle, héroe de la Independencia -el de la calle homónima que nos ocupa-, toma la provincia de Buenos Aires mediante un golpe militar unitario, manda fusilar al gobernador Dorrego, y ocupa su cargo. En 1829, el federal Juan Manuel de Rosas pone sitio a Buenos Aires. Lavalle, que está en inferioridad de condiciones, le ofrece la gobernación a San Martín para poner mano dura y continuar con el proyecto unitario; pero el Libertador, en un gesto que lo honra, declina el ofrecimiento para no derramar sangre hermana. Lavalle depone las armas y Rosas asume la gobernación, elegido por la Legislatura de Buenos Aires. No será una administración pacífica.

En la mañana del 4 de mayo de 1840, recorre nuestra calle La Mazorca: un grupo de jinetes armados, temibles y cubiertos de gorros y ponchos rojos, que llevan como trofeos las cabezas recién cortadas de Francisco Lynch, Isidoro Oliden, Carlos Mason, y José María Riglos, unitarios que pretendían huir a Montevideo. La Mazorca (o Más Horca, como se decía entonces) era el brazo armado del régimen rosista. El grupo de jinetes, formado por Ciriaco Cuitiño, Leandro Alén (padre de Leandro Alem), Cirilo José Moreira, un español en extremo feroz (padre de Juan Moreira), Silvero Badía, y otros, se detiene en la mitad de la cuadra entre Esmeralda y Suipacha. Entonces Ciriaco Cutiño, que está borracho, lanza una arenga contra los “salvajes unitarios”, dirigiéndose a una casa en particular sobre la vereda sur. La casa, lindante en su medianera oeste con la actual pizzería Roma, pertenece a Mariano Biaus, un estanciero poderoso que había luchado con Lavalle en el golpe unitario de 1828. Rosas, por un decreto de septiembre de 1840, le embarga todos los bienes, y Biaus logra huir con éxito a Montevideo. Allí van los opositores al régimen, y allí el joven Bartolomé Mitre completa sus estudios militares y participa del Sitio de Montevideo en 1842. Oportunidad en la que Mitre conoce a Garibaldi y queda fascinado por la personalidad guerrero-aventurera del italiano. En 1848 se pone alumbrado de aceite en la calle Parque -actual Lavalle- y en las calles Suipacha y Esmeralda. Sobre la calle Parque, enfrente de la actual pizzería Roma, vive Doña Ventura Muñoz en un caserón con árboles frutales y 23 habitaciones que le sirven de renta; a continuación -yendo hacia Esmeralda- viven Miguel Galíndez, Juan Rodríguez, y después, tiene casa con tres patios Victoria Olivera de Arana, la abuela de Dardo Rocha, por entonces de diez años, quien sueña con ser soldado, y está creciendo allí.