HISTORIA DE LA CALLE LAVALLE

PARTE  XI

por Gabriel Luna

 

En la década del 60 se registra el auge de la clase media porteña. Un apogeo no sólo relacionado al consumo y al entretenimiento, sino también a lo cultural. La clase media de entonces lee a Sartre, celebra a Cortázar, se divierte con Mafalda, e interpreta las películas de Bergman y Fellini en los bares y en las pizzerías. La avenida Corrientes y la calle Lavalle son los ejes  de este fenómeno. Allí hay bares, pizzerías, restaurantes, librerías, y otros comercios, que están abiertos toda la noche. 1962. En Lavalle, los restaurantes y las pizzerías dependen de la actividad de los cines. Se inaugura el asador criollo La Estancia en Lavalle 941, frente al cine Iguazú y al lado del cine Renacimiento -en la sociedad fundadora de La Estancia participa Sarlenga y también Hernáez, que trabaja como cajero-, y en la esquina de Lavalle y Suipacha, el bar Goya, que está junto al cine Metropol y al Normandie, se transforma en la pizzería El Trebol. Algunas de las películas exitosas de la época son las de James Bond, las películas de los Beatles, “Butch Cassidy”, “Bonnie & Clyde”, “La novicia rebelde” -en cartel durante 22 meses en el Ambassador-, y las películas sociales, políticas, o psicológicas, donde el director es también el autor de la trama: “Psicosis”, de Hitchcock; “Rocco y sus hermanos”, de Visconti; “El ángel exterminador”, de Buñuel; “8 ½”, de Fellini; “El silencio”, de Bergman; “El bebé de Rosemary”, de Polanski; “La caza”, de Saura… En el cine nacional destacan: “Un guapo del 900”, protagonizada por Alfredo Alcón y dirigida por Torres Nilsson; “Crónica de un niño solo”, de Leonardo Favio; “Don Segundo Sombra”, protagonizada por Héctor Alterio y dirigida por Antín; y “Martín Fierro”, protagonizada por Alcón y dirigida por Torres Nilsson.

 El más grande y el último de los grandes cines de la calle Lavalle fue el Atlas, lo construyó Alberto Prebisch -el arquitecto del Obelisco y del cine Gran Rex- tras demoler el cine Metropol en año 1966. El Atlas tiene estilo racionalista, mucho vidrio, economía de líneas, y una pantalla curva de 23 metros de ancho. Está ubicado al lado del Normandie y enfrente de la pizzería Roma. La Roma, por entonces se ha expandido, ha anexado un local lindero donde funcionaba una lechería de la Vascongada. El encargado de la pizzería en esa época, don Andrés Pérez, cuenta que “además de ampliar el salón, el anexo permitía mejorar el servicio de comida al paso. Lo usual era pedir en el mostrador la porción de mozzarella con fainá, el vino moscato, a veces la sopa inglesa, y comer de pie en las mesadas de adelante. Era rápido, ideal para quienes no tenían mucho tiempo porque estaba por empezar la película”.

1968. Lavalle es una de las calles más transitadas del mundo. Para tener una idea de su flujo de gente debe considerarse lo siguiente. En las inmediaciones de las esquinas de Lavalle-Suipacha y Lavalle-Esmeralda hay 20 cines que trabajan los fines de semana prácticamente a sala llena. Esto ocurre en poco más de tres cuadras y en una calle de medidas coloniales. Y como cada cine tiene -en promedio- 1300 localidades, al producirse un cambio de sección, los que salen y los que esperan entrar suman alrededor de 52.000. Más de 15.000 personas moviéndose por cuadra, el resultado es como una marea humana donde los que van juntos se toman las manos para no perderse. Había entonces 4 canales de televisión en la Ciudad, y uno en La Plata, pero ni la proliferación de las pantallas domésticas, ni el riesgo de perderse en la marea humana, afectan la concurrencia a los cines.