EL GRAN JUEGO DE LEOPOLDO MARECHAL

por Juan Rapacioli

La alegoría lírica del peronismo en la última novela de Leopoldo Marechal (Buenos Aires, 1900-1970) será abordada por Rodolfo Edwards con la conferencia “Megafón, o la guerra: la resistencia peronista y el pathos militante”, en el marco del Coloquio Internacional que le rinde homenaje al escritor argentino en la Casa Nacional del Bicentenario.
“El gran juego de Leopoldo Marechal”, coloquio que se realiza del 15 al 17 de junio en la Casa Nacional del Bicentenario, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, contará con la presencia de Claudia Hammerschmidt, Norman Cheadle, Ewa Grotowska, Ernesto Sierra, Rosa Corral, Enrique Foffani y Jorge Monteleone, entre otros escritores e intelectuales.
Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962) es poeta, crítico literario y periodista cultural, autor de “Mosca blanca sobre oveja negra”, “Mingus o muerte”, “Los Tatis”, “The real poncho” y “Con el bombo y la palabra”, un ensayo que recorre la compleja relación de la literatura argentina con el peronismo.
Edwards habló sobre la tercera y última novela de Marechal, “Megafón, o la Guerra”, que estaba en la imprenta cuando el escritor falleció en 1970, luego de un periodo de ostracismo intelectual provocado en gran parte por la caída del gobierno de Juan Domingo Perón.
– ¿Qué es el pathos militante?
– Cuando digo “pathos militante” pienso en la pasión y en los factores emocionales que atraviesan la trama de la novela “Megafón, o la guerra”. Marechal entrevera los datos de su compromiso político en el marco de una alegoría de profundo lirismo. Siento que arrojó la cronología de la resistencia peronista a un mar de poesía, convirtiéndola en un friso imborrable con escenas que representan episodios cruciales y dramáticos de la historia del peronismo.
La novela es un testimonio político pero también es la búsqueda desesperada de la Verdad y la Justicia, subrayando una advertencia: la historia del mundo es la lucha del bien contra el mal. Nunca hay que olvidar eso para no caer en el cinismo y la dejadez espiritual. Con el fuego de sus creencias, Marechal escribió un cantar de gesta donde la materia viva de su héroe, su condición humana, se dignifica por la bendición de un ideal que lo impulsa a la batalla.
– ¿Qué significa esa novela en la producción de Marechal?
– Es su gran legado. Si bien “Adán Buenosayres” quedó como su obra emblemática, “Megafón…” carga con un fuerte e insoslayable sentido político: es la novela del Poeta Depuesto, el testimonio lírico de un exiliado. Comparte con el Adán su condición de testimonio y de novela en clave. Mientras por Adán pasaban sus compañeros de la generación martinfierrista de la década del 20, por Megafón transitan personajes menos amables: los agentes de la dictadura criminal que derrocó a Perón el 16 de septiembre de 1955.
– ¿Por qué te parece que es uno de los pocos autores de ficción de su tiempo en apoyar al peronismo?
– En el campo cultural pronunciarse públicamente a favor del peronismo siempre representó una elección de alto riesgo: era garantizarse el rechazo de los colegas. El silencio que hubo sobre la obra de Marechal durante largos años o el desprecio de la colonia artística, por adherir al peronismo, que sufrió y terminó matando a Enrique Santos Discépolo, son ejemplos claros de esta cuestión. La mayoría del campo cultural fue tradicionalmente reactivo al peronismo y los fenómenos populares. El pensamiento elitista de ciertas camarillas seudoaristocráticas ostentaron un dominio absoluto sobre el campo cultural.
– ¿Cuáles son las marcas o procedimientos novedosos en su obra?
– Marechal logró procesar armónicamente sus influencias. Aplacada aquella beligerancia juvenilista de la década del veinte, compartida con Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón y Oliverio Girondo, supo construir una obra poética con un profundo sentimiento nacional y una obra narrativa que combinó las audacias formales de James Joyce con el desparpajo de François Rabelais. El humor de Marechal tiene una frescura delirante, una ternura de saltimbanqui de feria.
– ¿Se trata de un autor que tiene más que ver con esta época que con la suya?
– Las grandes obras, los clásicos literarios, se van agigantando con el paso tiempo. Marechal pertenece a esa estirpe y hoy podemos seguir encontrando en sus libros claves que nos ayudan a pensar el presente. Tal vez en su tiempo no se lo leyó con tanto interés como ahora.