EL ARGUMENTO DE LA FALLA HUMANA

El ex secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, afirmó que el accidente del tren de TBA fue causado por una falla humana, en una posible actitud “indebida e imprudente” del maquinista Marcos Córdoba, quien padecería una enfermedad, y deslindó en la ex concesionaria la “exclusiva responsabilidad” por el mantenimiento de los trenes.

Además, defendió la gestión del Estado en materia ferroviaria y dijo que los subsidios permitían a TBA afrontar las “obligaciones a su cargo” en materia de seguridad y mantenimiento, según un escrito de 65 carillas entregado a la Justicia.

Schiavi se declaró “ajeno” al accidente del 22 de febrero en el que murieron 51 personas, solicitó su “sobreseimiento” y se negó a responder preguntas en la declaración indagatoria convocada por el juez federal Claudio Bonadio, quien no estuvo presente en la audiencia, encabezada por un secretario.

El ex funcionario sostuvo que el maquinista, según las pericias, “había anulado el sistema de emergencia conocido como ‘hombre muerto’ de manera indebida e imprudente y que no había frenado aun contando con los dispositivos para hacerlo”, según el escrito.

“La única hipótesis realmente cierta y verosímil, con sustento en las pruebas obrantes en la causa es la de que el conductor no pudo frenar por algún impedimento físico o psíquico en su salud, presumiblemente ajeno a su voluntad, y descartadas las fallas mecánicas, es absurdo suponer que no frenó porque no quiso hacerlo”, agregó.

En este sentido, Schiavi se preguntó sobre “la única hipótesis realmente verosímil” de la causa del accidente, y respondió “que el conductor no pudo frenar por una probable ausencia mental epiléptica”, posibilidad que “para nada fue desvirtuada por la Dra. Perassolo del Cuerpo Médico Forense”.

Schiavi advirtió que el conductor “no tuvo reflejos instintivos de preservación o defensa” y, según los peritos, el tren circuló “a la deriva” antes de chocar.

“Las obligaciones de seguridad y de mantenimiento del servicio ferroviario están en cabeza del concesionario TBA por lo que son su inexcusable responsabilidad”, afirmó además el ex funcionario.

También dio por probado que la Comisión Nacional de Regulación del Transporte “ejercía razonable y adecuadamente” facultades de control y “aplicó cuantiosas multas” a la concesionaria.

Además entendió que “la política de subsidios operativos implementada permitía a la concesionaria dar el adecuado cumplimiento de las obligaciones de seguridad y mantenimiento a su cargo, no pudiendo entonces eximirse de responsabilidad al respecto aduciendo una supuesta falta de ayuda estatal que no fue tal”.

“La infraestructura ferroviaria no tuvo ninguna incidencia en la causa del accidente”, sostuvo Schiavi, y opinó que aún con el sistema de paragolpes funcionando correctamente “y de otro modo”, “las consecuencias habrían sido igual de violentas” porque “la velocidad de impacto (a 26 kilómetros por hora cuando el límite era 12 kilómetros por hora) fue la causa determinante de la magnitud de la tragedia”.

El ex funcionario aclaró que no rehuye “su responsabilidad política” como secretario de Transporte en materia ferroviaria “ya que tuvo competencias al respecto, que cumplió cabalmente y asume totalmente la responsabilidad que por ello le incumbe”.

 “Como Secretario de Transporte era el responsable de la política nacional en la materia. De la política, no de la operación del servicio, que es responsabilidad inexcusable del concesionario”, apuntó Schiavi, al destacar además que tampoco era responsable del “control” porque “la ley vigente atribuye a otras instancias administrativas”.

Schiavi arribó ayer martes a las 7.20 a los tribunales federales de Retiro junto a su abogado, Claudio Lamelas, y su indagatoria comenzó dos horas más tarde, en el cuarto piso.

Familiares de 51 víctimas de la tragedia del 22 de febrero pasado colocaron pancartas con fotos y leyendas en reclamo de Justicia pero no pudieron verlo irse, ya que se retiró por una entrada lateral.

 Para el viernes próximo, está citado a indagatoria el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, antecesor de Schiavi en el cargo, mientras que el dueño de TBA, Claudio Cirigliano, fue detenido el lunes  por la noche y se prevé que Bonadio lo indague entre hoy y mañana.