DOS MUJERES EN EL VIENTO

Dos Mujeres en el Viento, es una obra escrita por Felipe Foppiano, que narra las contratante historias de  Ana Frank y de Rachel Corrie.

La primera, con justicia  muy conocida, es la historia de la niña judía de origen alemán que emigró a Holanda con su familia y que, tras la ocupación nazi de su país adoptivo, pasó junto a los suyos 25 meses escondida en un anexo oculto en el contrafrente del edificio donde trabajaba su padre. Los Frank fueron finalmente descubiertos y diseminados por diferentes campos de concentración entre Alemania y Polonia. Sólo sobrevivió Otto, padre de Ana.

La historia de Rachel Corrie, en cambio, es injustamente menos conocida. Su figura adolece, inclusive, de un silenciamiento que los grandes poderes mundiales de este momento se esfuerzan en mantener. Se trata de una chica norteamericana, activista por los derechos humanos, que un día, a sus 23 años descubrió una de las injusticias más terribles de este mundo de hoy, y simplemente no pudo tolerarla. Viajó a Palestina y murió, mientras protegía un hogar palestino cercano a la frontera, de su demolición. Una topadora militar israelí, a cargo de la destrucción de hogares fronterizos, la aplastó cuando Rachel se negó a moverse de su sitio, sabiendo que las familias que vivían en la casa, estaban dentro.

Felipe Foppiano dice respecto a esta obra que “pese a las evidentes diferencias que saltan a la vista entre ambas mujeres (épocas, circunstancias de vida, circunstancias de muerte), la lectura de su paso por el mundo mostró también algunos factores en común, mucho más profundos, que hicieron surgir la idea de emparentarlas. Por empezar, las particulares circunstancias de sus vidas hicieron de ellas dos mujeres de sensibilidad y de inteligencias diferentes y profundas. Ambas hicieron gala además, de una agudeza temprana y viva. En segundo lugar, ambas tomaron la escritura como modo de expresión, y en ella volcaron todo su sentir y su pensar con elocuencia y belleza. En ambos casos nos llegan sus impresiones volcadas en sendos ‘diarios’”.

Finalmente, el autor encuentra que “las hermana también el hecho de que ambas murieran muy jóvenes, víctimas del odio y la incomprensión, a manos de una práctica genocida”.

“El sentimiento global de las escrituras de Ana y de Rachel es profundamente humanista, llegando a conclusiones similares respecto del funcionamiento injusto del mundo y las estructuras de poder, victimizadoras de los más débiles. Las dos declaran además un compromiso respecto de un trabajo por la humanidad, arrancado de raíz en el caso de Ana, muerto apenas florecido en el caso de Rachel”, explica Foppiano y agrega “en mi obra busqué poner de manifiesto la necesidad de tender un puente de comprensión que nos muestre que un palestino sufriente es igual a un judío masacrado por los nazis, o a cualquier ser humano hecho víctima de otros seres humanos. Para tal objetivo, utilizo la claridad conceptual de ambas mujeres, sugiriendo paralelismos entre sus breves recorridos vitales”.

Emparentar el Holocausto judío con el genocidio palestino; destacar la injusticia profunda de ambos fenómenos; reflexionar sobre la condición paradojal que los une; destacar la sensibilidad de dos mujeres reaccionando en forma similar ante la naturaleza esencial de ambas problemáticas (aunque medien años y sus actores sean distintos); enaltecer la paz y la necesidad de unión y respeto mutuo; son algunos de los fines que esta obra persigue.

En algún momento de la obra, Ana Frank se convierte en Naela, una amiga palestina de Rachel; y Rachel pasa a ser Lies, una amiga de Ana Frank que se encuentra en el campo de concentración de Belsen.

El autor de la obra explica esta alternancia “con esto quiero decir que todos los seres humanos nos equiparamos en el dolor, cuando otros hombres, más poderosos, deciden atropellar vidas y sueños e ideales. Y quiero, además, tender a la unión entre judíos y palestinos, interpretando el sentir de Rachel.

Existe un destacado director de música argentino llamado Daniel Baremboin, que tuvo la maravillosa idea de formar una orquesta sinfónica con músicos judíos y árabes”, agrega y explica “yo quiero con mi obra hacer lo mismo que Baremboin hace con su orquesta. Ajenos como somos la mayoría de nosotros a la cultura musulmana, allí aparece Rachel para decir con sencillez y lúcida claridad las cosas que el ser humano jamás debió haber olvidado. Para tender un puente de comprensión que nos muestre que un palestino sufriente es igual a un judío masacrado por los nazis, y a cualquier inocente victimizado por la irracionalidad de este orden mundial. Ana Frank llega en su diario a conclusiones parecidas, a partir de su sufrimiento y el de los suyos (su familia, su pueblo)”.

El argumento:

La obra ficcionaliza momentos y conceptos que Rachel incluye o sugiere en el libro editado a instancias de sus padres (Cindy y Craig), donde pueden leerse todos los escritos que Rachel fue dejando a través de los años de su corta vida.

De esta manera, en la obra puede verse una escena en la que Rachel dialoga con Colin, su novio; otra donde lo hace con su madre; otra con sus compañeros del Movimiento de Solidaridad Internacional (MSI), organización pacifista palestina a la que Rachel se une; y finalmente otra donde está con la familia palestina por la que entregó su vida. Procuro además, incluir algunos de sus poemas.

Con Ana Frank me manejé de manera similar, convirtiendo en diálogos teatrales algunas de las anécdotas de su breve paso por el mundo, aunque buscando sintetizar un período más amplio de tiempo al abarcado por la obra de teatro basada en el diario. De esta manera, pueden verse unas primeras escenas previas al ocultamiento, algunas en el escondite y otras en los campos de concentración en que estuvo junto a su hermana, ya separada se sus padres: Auschwicz y Berger-Belsen.

En algún momento de la obra, Ana Frank se convierte en Naela, una niña palestina, amiga de Rachel, de edad similar a la de Ana, hija de una de las familias por las cuales Rachel entregó su vida; y Rachel pasa a ser Lies, una amiga de Ana Frank algo mayor que ella, a quien se encuentra en el campo de concentración de Belsen.

Ana como una niña palestina y Rachel como una judía prisionera en un campo de concentración vienen a decirnos que todos los seres humanos nos igualamos en el dolor, cuando otros hombres, más poderosos, deciden atropellar vidas y sueños e ideales.

Funciones:

MANZANA DE LAS LUCES
Perú 272 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 15-3685-4164
Web: http://www.manzanadelasluces.org.ar
Entrada: $ 40,00 – Sábado – 21:00 hs – Hasta el 22/06/2013

Reparto

Elenco 2013

Ana Frank / Naela Nasrallah: María Clara García

Rachel Corrie: Ángeles Folmer

Otto Frank / Samir Nasrallah: Juan Casavelos

Cindy Corrie: María Laura Rolle

Margot Frank: Florencia Barrionuevo

Colin: Matías Ramírez

Miep Gies: Marisa Alfiz / Olga Marengo

Will: Felipe Foppiano

Dirección: Oscar Nayael Viento es una obra teatral que explora las problemáticas del Holocausto judío y el actual genocidio palestino, poniéndolos en relación a través de las figuras de Ana Frank y Rachel Corrie.