DECIR BASTA

El 19 de octubre del año pasado, miles de mujeres acordaron realizar el Primer Paro Nacional de Mujeres en repudio del femicidio  de Lucía Pérez en Mar del Plata y del ataque que terminó con las vidas de Nuria Couto y Natalia Grenbenshicova en la ciudad de Buenos Aires. El paro fue la herramienta acordada desde el colectivo Ni Una Menos y otras organizaciones feministas, para denunciar y visibilizar la violencia machista y la violencia económica y social que atraviesa a las mujeres, lesbianas, trans y travestis.

“Paramos para decir basta a las violencias que se traman contra nosotras, que nos quitan autonomía y nos tienen como territorio de conquista. Paramos también para encontrarnos entre nosotras y hacer duelo colectivo, compartir la rabia y politizar todos los trabajos que hacemos y no son valorados, ni reconocidos, ni remunerados”, señala el comunicado de prensa emitido por el colectivo Ni Una Menos que a un año del Primer Paro de Mujeres volvió a tomar las calles. En esta oportunidad, en Plaza de Mayo, acompañando el reclamo de los organismos de Derechos Humanos exigiendo al Estado nacional el esclarecimiento del caso Santiago Maldonado y apoyando la lucha de las y los estudiantes secundarios. Diciendo basta a las formas de ajuste que tienen como blanco a la educación pública, rechazando las supuestas pasantías gratuitas en empresas, propuestas para el último año escolar del proyecto Secundaria del Futuro, impulsado por el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires.

“Rechazamos que nos digan que nuestro futuro se explica en un power point y que se traduce en una pasantía. Rechazamos que la reforma educativa que se propone el Gobierno desprecie y excluya nuestras opiniones. Rechazamos que las modificaciones curriculares estén digitadas por exigencias que se firmaron como compromiso junto con la deuda externa. Rechazamos la deuda que asume el Estado y se nos impone con paquetes tecnológicos y reglas de competitividad. Reglas que nos son ajenas pues solo agregarían más presión y precarización”, decía Sonia, estudiante secundaria del Mariano Acosta, ayer por la tarde en la ronda de las Madres en Plaza de Mayo.

Paula, su compañera, reflexionaba: “Nos movilizamos, porque creemos que hay que para ponerle un freno a todos los atropellos que estamos viviendo. Quienes estamos aquí queremos saber qué pasó con Santiago Maldonado. Pedimos respuestas. Rechazamos la vidas precarias, flexibles y obedientes a favor de las empresas, que quieren imponernos vidas desde el Gobierno proyecta. Paramos y nos movilizamos para que no nos roben el futuro”.