CUATRO MUESTRAS, CUATRO

por Mercedes Ezquiaga
El Cultural San Martín renueva su oferta en materia de artes visuales con cuatro nuevas exposiciones de la dupla Emiliano Miliyo y Esteban Pagés, de Adriana Ablin, de Alfredo Dufour y de colecciones de afiches de cine, un compendio de pinturas, objetos, acuarelas, videos e instalaciones que se apoderan de los diferentes espacios expositivos del edificio, desde hoy y hasta el de septiembre.
En la inmensa sala F, apaisada y de techos bajos, se despliega el diálogo planteado entre Miliyo y Pagés, una dupla que vuelve a exhibir de manera conjunta luego de 22 años, como secuela de las colaboraciones que realizaron juntos entre finales de los 80 y mediados de lo 90, en espacios como Cemento, el Centro Cultural Recoleta, el Rojas, Espacio Giesso o Medio Mundo Varieté.
“Proposición 7” se titula la séptima exposición de estos dos artistas, cuyo proyecto fue uno de los ganadores del concurso de artes visuales al que aplicaron más de 350 propuestas para exhibir en alguno de los espacios del centro cultural. Las propiedades arquitectónicas del espacio fueron tenidas en cuenta en su propuesta.
De este modo, la obra de Miliyo –una acuarela de 1.5 x 7 metros, dispuesta horizontalmente sobre una suerte de mesa de ruleta o de quirófano- se emplaza siguiendo el eje de profundidad del espacio; y la obra de Pagés funciona como un díptico: dos proyecciones de video, una en formato estándar y otra en Cinemascope, comprometen las proporciones del espacio ocupando toda la altura de las paredes.
“Cuando nos enteramos del concurso, con Esteban -que se fue a vivir hace 20 años a Ginebra- veníamos pensando en hacer algo juntos de vuelta en Buenos Aires, y nos agarró una especie de viaje al pasado. Nos acordamos de nuestra época de formación, en los años 80, la calle Corrientes que era otra cosa, y nosotros jovencitos que transitábamos todos estos lugares, donde abrevábamos de los más grandes, Roberto Jacoby, Batato Barea, Pablo Suárez, la movida del Rojas, la subcultura tipo Cemento, La Verdulería en la calle Rodríguez Peña, y dijimos ‘tiene que ser ahí’”, contó Miliyo.
La propuesta de Pagés es “Clysteres”, un díptico de videos -uno en loop acelerado y el otro ralentizado y abocado a cada detalle de los objetos filmados: una colección antigua de jeringas de metal y madera que se utilizaban a principios de siglo XIX para hacer enemas- que resulta una puesta en escena grandilocuente para objetos vetustos, ligados a una vieja tradición de carga vergonzosa, casi paródica.
“Trabajamos con la arquitectura modernista del edificio, el espacio extendido horizontalmente en el caso de Esteban y yo pude trabajar con la profundidad, y pude hacer una pieza que sea abordable desde distintas partes de la sala”, dice el artista sobre su creación, una acuarela que imita a un negativo de película, donde se adivinan imágenes como una libreta de fiar de un almacén, una ruleta -un guiño a la mesa donde se apoya-, y un edificio histórico.
Continuando el recorrido por el edificio del Cultural, en los espacios Hall AB y Sala E se despliega la muestra “Cinematográfica”, un compendio de afiches, fotografias y tarjetas publicitarias de una selección variadísima de películas: clásicos, de terror, clase B, comedias, románticas, de culto y otros géneros. La gráfica del cine va desde fotos de Alfred Hitchcok a carteles de Luis Buñuel, del actor Johnny Depp interpretando a Ed Wood al superagente 86, Pedro Almodóvar y tantos más.
Se trata de piezas de las colecciones particulares de Fabio Manes y Guillermo Hernández, curada por Guillermo Hernández, Magalí Pallero, Ernesto Baca, que se complementan con un ciclo de proyecciones en Súper 8.
En el hall del cuarto piso, en la entrada a la sala Muiño, se presenta “Te amo. te suelto. gracias”, del artista sanjuanino Alfredo Dufour, una declaración (de principios, de amor) hacia los objetos cotidianos, utilitarios, una vez que son descartados -el saquito de té, la toalla luego de secarse-. El artista pone la lupa sobre la vorágine del arte contemporáneo y la fina línea que divide lo que es digno de preservar o legitimar y lo que no.
Finalmente, en la sala entresuelo, la pintora Adriana Ablin ofrece un abanico de colores en su exposición “Comunidades Cromáticas”, un mural de once bastidores del estilo “All Over”, término que utilizó la escuela de Nueva York de los años 50 y 60 para definir un tipo de pintura sin línea de horizonte, que trataba la superficie del cuadro toda por igual, creando una sensación de inmersión en el espacio plenamente pictórico.
“Mi intención es crear una conexión directa entre espacio, pintura y espectador, por medio del color -detalla la artista-. ‘Comunidades cromáticas’ es una metáfora de la multitud, es la abundancia de personas o cosas que componen una sociedad con sus diferencias y similitudes”.
Las exposiciones permanecerán hasta el 22 de septiembre, de martes a domingos de 15 a 21 en Sarmiento 1551 (CABA), en el marco de la programación de artes visuales curada por Mariano Soto.
Foto: Télam