¿CÓMO SE HABLA DE LA TRATA EN LOS MEDIOS?

Una guía para el tratamiento periodístico de la trata y explotación fue presentada por la Red PAR -Periodistas de Argentina en red por una comunicación no sexista- en un encuentro que se desarrolló el fin de semana pasado en la ciudad de Mar del Plata.

El grave delito de la trata de personas, enquistado en la sociedad “recién en los últimos años cobró importancia en el interés público, en gran medida porque los medios de comunicación masiva comenzaron a difundir esta temática”, fundamentalmente a partir de la lucha de Susana Trimarco por encontrar a su hija, Marita Verón, afirma el decálogo.

Sin embargo, “el mayor espacio destinado a estas coberturas no necesariamente implicó un tratamiento correcto”, consideró la Red.

“La naturalización de la prostitución -del cuerpo de las mujeres convertido en mercancía- es causa de las dificultades que se presentan para reconocer el nexo existente con los delitos de explotación sexual y de trata de personas con fines de explotación sexual, lo que impide considerarlas dos modalidades de las violencias que la cultura patriarcal ejerce sobre las mujeres”.

El decálogo periodístico de la Red PAR considera que es fundamental vincular el delito de trata para explotación sexual con la prostitución y, al hacerlo, poner en evidencia la trama social, cultural y económica que los relaciona.

A fin de dar herramientas para que la sociedad advierta el verdadero carácter de la gravísima violación de los derechos humanos de las personas en situación de trata, la Red PAR recomienda explicar “los modos de captación de las mujeres, adolescentes y niñas”.

“La idea de consentimiento es una falacia, sea cual fuere la edad de las víctimas”, sostiene la red que agrupa a periodistas de todo el país.

Al hablar sobre prostitución y/o trata de personas, la Red afirma que no hay que utilizar las expresiones “servicio sexual”, “trabajo sexual”, “trabajadora sexual” ni “trabajadora del sexo”, sino “víctima de explotación sexual” o “víctima de trata”.

La categoría de “cliente”, que sugiere una transacción comercial entre pares, debe ser reemplazada por la de “hombre prostituyente” o “varón prostituyente”, para evidenciar una relación de poder desigual.

El decálogo sostiene que se deben respetar los derechos de las víctimas, por lo cual no debe darse nombre real ni difundir imágenes o datos que puedan facilitar su identificación o ubicación de la persona.

Una cobertura periodística “debe ayudar a entender las causas y a identificar a las víctimas como tales”, por lo que deberá poner en evidencia el carácter del arresto por estar en un prostíbulo o por no disponer de documentación en regla, así como no hacer ningún juicio de valor sobre su situación.

La Red PAR se comprometió a “alentar la denuncia de situaciones de trata y de explotación sexual, para lo cual incluiremos los teléfonos y las direcciones de los lugares donde hacerlo, así como datos de servicios de asistencia a las víctimas”.

Asimismo, “trataremos de difundir en forma periódica, con la anuencia de sus familiares o del juzgado interviniente, las fotografías y los datos de las personas desaparecidas que se sospecha han sido secuestradas por redes de trata”, concluyó.-