COMERCIO Y DEUDA CON GRAN BRETAÑA

El jueves 20 de abril las vidrieras de la Farmacia de La Estrella de Defensa y Alsina serán el soporte de la de la performance e instalación de Ciudad-Puerto: comercio y deuda con Gran Bretaña, puesta por Diego Melero.

La instalación, que forma parte de las actividades que dirige y organiza el Museo de la Ciudad,  consta de cinco ejes de investigación con material del Museo de la Ciudad y de cinco graficaciones de la auditoría de Diego Melero:

  • El puerto.
  • Las tiendas comerciales.
  • Higienismo, industria farmacéutica.
  • Los ferrocarriles, los subtes y transporte de ómnibus.
  • Deuda, empréstitos y Pacto Roca-Runciman. Frigoríficos y servicios.

La presencia dominante del imperio británico en el sistema financiero de nuestro país, comienza con la guerra por la independencia de las colonias españolas y se continúa hasta fines de la Segunda Guerra Mundial.
Tras el fracaso de invadir el Río de la Plata, el imperio inglés, conquista, mediante el comercio y el sistema de empréstitos (Deuda), un territorio que pasa a ser funcional a las necesidades de materias primas para su producción industrial, facilitado por un sistema ferroviario hacia los puertos de las ciudades de Rosario y Buenos Aires. El primer empréstito de la casa londinense Baring Brothers, otorgado en 1824, marca el inicio de una historia de endeudamiento, que se puede rastrear hasta el presente argentino.

La Perfomance, que se pondrá los días  20 y 27 de abril y el 4, 11 y 18 de mayo a las 19, relata la historia de Edmund Miller, un pequeño comerciante de la ciudad portuaria de Ipswich, -sobre el estuario del río Orwell en el condado de Suffolk- fabricante de repuestos metalúrgicos para maquinaria de puertos y tenedor de bonos emitidos por varias casas menores de la Banca británica, que decide emprender un viaje de negocios al Río de la Plata.
A su llegada la Ley de Aduana implementada por Juan Manuel de Rosas de corte proteccionista aún está en vigencia. Edmund es un hábil negociador, tanto con los compatriotas afincados en la Confederación, como con los funcionarios de la administración del Restaurador, logrando uno de sus objetivos: el de abrir un intercambio con la clase ganadera, ante la necesidad que muestran de mejorar el ritmo de las exportaciones de carne, cueros y de lana, luego del largo bloqueo anglo-francés, prometiendo inversiones en cadenas, tornillos, balanzas, grúas y vapores de carga.
Edmund es un “bonolero” (como llama Don Juan Manuel a los bonistas), que afirmado en su espíritu especulativo, recorre los puertos del Litoral encontrando en las provincias de la cuenca del Plata (Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones- y a la naciente República del Paraguay, Uruguay y sur del Brasil) la posibilidad de colocar sus repuestos en el mercado río arriba, donde la clase ganadera litoraleña -enfrentada a sus pares de clase bonaerense, está dispuesta a concretar negocios y acuerdos para recibir en sus puertos las mercaderías que son frenadas en la aduana porteña.
Edmund apuesta entonces, al incierto futuro político local, en el que la diplomacia británica y la Alta Banca londinense, mediante el librecambio, lograrán dominar la mayor parte del comercio para los intereses del Imperio en la América del Sud.