CERCADOS POR EL NEGOCIO INMOBILIARIO

Los habitantes de 17 conventillos de la Boca, zona que en los últimos años se convirtió en objetivo de los desarrolladores inmobiliarios, decidieron sacar a luz su reclamo para exigir el cese de los desalojos impulsados por la gestión de Mauricio Macri, y al mismo tiempo pidieron soluciones habitacionales para unas 300 familias, integradas en su gran mayoría por tradicionales vecinos del popular barrio porteño.
Así fue como los trabajadores del barrio decidieron organizarse para llevar su reclamo a la justicia, mientras advierten el “abandono” que sufre el barrio en sus sectores más profundos, donde la falta de inversión y de políticas públicas del gobierno de la Ciudad dejan en claro el objetivo “inminente” de impulsar el desalojo de más de 300 familias que constituyen unos mil vecinos, más de la mitad de ellos menores de edad.
“Queremos que el gobierno de la Ciudad nos dé la posibilidad de quedarnos acá porque es donde tenemos nuestra vida, hijos, nietos y la escuela de los chicos. No podemos empezar de vuelta e irnos de acá, sería un caos”, sostuvo Antonio Yagaimini en en su domicilio de la calle Suárez.
Los vecinos se quejaron puntualmente de la “falta total de políticas de vivienda para los pobres”, y acusaron a Macri de fomentar la “discriminación” hacia los sectores populares de la Ciudad.
“Lo que quieren hacer es sacarnos y traer otra gente que tenga que ver con el turismo. Van a construir con fachada de conventillo antiguo, pero adentro todo moderno y para los que realmente tengan la plata y en dólares”, añadió Yagaimini.
De todos modos, los vecinos buscan generar “un marco de diálogo” con el gobierno porteño para una salida “urgente”, aunque aclaran que “no para ir a paradores ni a hoteles”.
“Somos familias, necesitamos seguridad”, asegura Rubén Sal, quien reside en un conventillo en la calle Ministro Brin, donde además de la problemática habitacional se suman problemas de salud para muchos de los residentes.
“Buscamos la posibilidad de una vivienda digna. Donde vivo hay 17 familias, 27 criaturas de las que hay tres o cuatro enfermas. Una de dos años que operan del corazón en diez días en Casa Cuna. En caso de que nos echen, ¿sabés qué nos ofrece el gobierno? Ir a un parador o un hotel”, relató Sal.
El 24 de agosto pasado los vecinos dejaron al arquitecto Guillermo Marzioni de la Comisión Nacional de Tierras una nota en la que le pidieron al organismo nacional que intervenga ante la crisis habitacional.
“Le solicitamos que intervenga por los desalojos que está impulsando el Gobierno de la Ciudad y que afectan a más de cien familias del barrio de La Boca, con el objetivo de expulsar a los históricos habitantes del barrio y cambiar su fisonomía por una más acorde al turismo y el modelo de Ciudad que ellos quieren”, indica la carta.
Los representantes de algunos conventillos eligieron como estrategia acudir al ministerio Público Tutelar de la ciudad y lograron, debido a la presencia de menores, que los desalojos se suspendan, aunque los vecinos buscan ahora una salida segura y sostenible en el tiempo.
Sin embargo, a la hora de evaluar la situación, Antonio razona: “Si acá en La Boca el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) construye un barrio de 500 viviendas pero los vecinos de La Boca no tenemos derecho a acceder a esas viviendas, queda en claro que no estamos en sus planes”.