CARPA VILLERA EN EL OBELISCO

“Pueden decir que somos feos, malos y sucios. Lo que no pueden decir es que las villas están urbanizadas. Las leyes de urbanización no se cumplieron y nosotros estamos reclamando que se cumplan”, exclama Rafael Klezjer, referente de la Corriente Villera Independiente (CVI), desde la carpa instalada en la Plaza de La República, frente al obelisco porteño.

De la periferia la centro. Desde hace 10 días, la carpa de 60 metros cuadrados, visibiliza la realidad que viven miles de familias a pocas cuadras del mayor ícono porteño. En áreas inundables, sin cloacas, con tendidos de luz improvisados y viviendas precarias. Hace una semana, los vecinos nucleados en la Corriente Villera Independiente realizan  una huelga de hambre en reclamo por la urbanización de sus barrios.
El reclamo responde a un tema postergado: el cumplimiento de las leyes de urbanización en esos barrios, la auditoría de las cooperativas y empresas que realizan trabajos en las villas, la regulación de los alquileres, el otorgamiento de subsidios habitacionales y la no criminalización de la pobreza.
Ayer lunes, una delegación de la CVI presentó en la mesa de entradas de la Legislatura porteña un proyecto para declarar la emergencia habitacional, socioeducativa, y socioambiental en los barrios.
En esta segunda semana de protesta, la actividad más importante será la conmemoración del día de los trabajadores. El jueves 1 de mayo, trabajadores y referentes de la cultura que se sumarán simbólicamene a la huelga de hambre.

Las voces
“Con la pobreza se hacen negocios. Sabemos que estamos tocando muchos intereses: el de los hoteles, el de las empresas y cooperativas que contrata el gobierno porteño para que trabajen en las villas, el de los punteros del gobierno porteño”, detalla Klezjer.
Entre los ocho huelguistas se encuentra, Elizabeth Ovando, una joven de 34 años que, dice “prefirió ir a vivir a la villa Fraga antes que llevar a sus hijos bajo un puente”.
“No teníamos a dónde ir y la Villa Fraga nos abrió las puertas”, relata y destaca a sus vecinos por la solidaridad que recibió en un momento difícil de su vida.
Otra vecina, que inició el sábado la huelga de hambre, informa que el 3 de mayo saldrá de la carpa villera un micro rumbo a “La Carbonilla” para una jornada de trabajo voluntario y solidario con ese barrio: “Nosotros somos así. Todos nos movilizamos cuando alguna de las villas lo necesita”, añade.
“Acá tendría que haber mucha gente que no está, muchos dirigentes que se cansaron de pedir que urbanicen los barrios, que se cumpla con la ley: están más viejos y cansados. Sabemos que no es fácil pero hoy estamos acá para lograrlo”, concluye Klezjer.