CAMPAÑA CONTRA EL ACOSO CALLEJERO

La organización Acción Respeto y la Defensoría del Pueblo porteña han impulsado una campaña para informar a los vecinos sobre cómo y dónde denunciar el acoso callejero.

La  campaña contra el Acoso Callejero tiene como objetivo de concientizar a la población sobre las consecuencias de esta polémica práctica y las posibilidades de denunciar a quienes realicen comentarios sexuales no deseados, contactos físicos, fotografías y grabaciones no consentidas, persecuciones, actos de masturbación o exhibicionismo y gestos obsesos. También se pretende eliminar el acoso sexual contra las mujeres y generar una cultura de no tolerancia a estas acciones, con el compromiso de desnaturalizar ésta cultura machista.

La Ley 5306/15 aprobada por la Legislatura porteña define el acoso callejero como “todas aquellas conductas físicas o verbales de naturaleza o connotación sexual, basadas en el género, identidad y/u orientación sexual, realizadas por una o más personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan estas conductas en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos y en los espacios privados de acceso público”.

Visibilizar el acoso y desnaturalizarlo promueve la erradicación de la violencia y de las consecuencias que se desprenden de ella, que afectan la autonomía plena de las mujeres, su libertad y el libre tránsito en las ciudades.
Es importante que todas aquellas personas afectadas por este flagelo sepan que pueden hacer una denuncia en comisarías y fiscalías. Estas instituciones tienen la obligación de recibirla, dado que el acoso callejero es considerado una contravención y puede penarse con multas o trabajos de utilidad pública.

Todas las personas tienen derecho a transitar libremente y con la confianza de no ser violentados, independiente del contexto, la edad, la hora del día o el vestuario que ocupa la persona agredida, los derechos humanos no dependen ni se suspenden por detalles del entorno. No hay excusas ni justificaciones para el acoso sexual callejero.
Es violencia de género, pues refleja en el espacio público la desigualdad de poder entre hombres y mujeres, a través del abuso sexual. En la actualidad, la violencia sexual es penada y no tolerada en otras situaciones y contextos (acoso laboral, estupro, violación), pero está pendiente sancionarla cuando ocurre en los espacios públicos.
Algunas manifestaciones de acoso sexual callejero son aceptadas como “folclóricas” o “tradicionales”, lo que tampoco debe ser argumento para tolerar esta vulneración. La violencia no puede ser patrocinada con orgullo por ningún pueblo o nación.
A la vez, el acoso callejero se vincula a la “coquetería” y sexualidad. Cada cual tiene derecho a experimentar su sexualidad como estime conveniente, siempre que no atropelle las libertades del resto. Quienes manifiestan su incomodidad y rechazo tienen derecho a mostrar su incomodidad. Asimismo, quienes acostumbran a acosar, deben comprender que han confundido la coquetería y galantería con violencia sexual.
Por todo lo anterior, las víctimas no deben sentir culpa o vergüenza por sufrir acoso sexual callejero, puesto que NUNCA ES SU CULPA. Lo importante es reflexionar de manera crítica y consciente, teniendo en cuenta que esta problemática afecta a personas particulares, pero responde a un fenómeno social complejo.