CAC 2012

El Congreso Argentino de las Cooperativas (CAC 2012), que se llevó a cabo en la ciudad de Rosario los días 6 y 7 de septiembre,  postuló al cooperativismo como sistema alternativo al capitalismo mundial en crisis en los países centrales, retomando los ideales fundacionales de ese movimiento que aspiraba a “cambiar el mundo”.

“Es posible una economía basada en los valores de la ayuda mutua, de la responsabilidad, de la democracia, de la equidad y de la solidaridad”, dice el Mensaje del Cooperativismo Argentino aprobado en la culminación del CAC 12, en un acto celebrado en el teatro rosarino La Comedia.

El documento afirma también que “es posible la organización de empresas cuyo motor no sea el lucro, sino el responder a las necesidades y aspiraciones de sus asociados, gestionadas en forma democrática por los usuarios, trabajadores, productores, consumidores o ahorristas, de acuerdo al principio de ‘un asociado-un voto’ y no según los privilegios de una minoría”.

“Esto no es una utopía. Es la práctica de mil millones de personas en todo el mundo. Es la historia de más de un siglo de cooperativismo en la Argentina, con empresas en todos los rincones de nuestra geografía y en todos los sectores de la economía”, subraya.

El documento recuerda que “en plena crisis del sistema económico mundial (…), la comunidad internacional ha declarado, desde la Organización de las Naciones Unidas, a éste como el Año Internacional de las Cooperativas”, y bajo el lema “las empresas cooperativas construyen un mundo mejor”. “No es casualidad: el mundo está buscando nuevos caminos, nuevos paradigmas para organizarse”, destaca.

El texto alude luego a los orígenes del cooperativismo al relatar que “cuando hace más de 160 años, los primeros cooperativistas sumaban sus recursos para comprar en forma conjunta un poco de harina, no se limitaban a dar cuenta de una necesidad doméstica: aspiraban a cambiar el mundo; su sueño era encontrar un camino alternativo a una realidad hostil”.

“Quizás sea hora de retomar nuestra ambición inicial”, reflexiona el documento, emitido al cabo de dos días de deliberaciones en Rosario, que recogieron a su vez 35 reuniones preparatorias regionales y temáticas, en un proceso que se desarrolló durante más de cuatro meses en 14 provincias.

La crisis muestra “las debilidades de un sistema que no puede siquiera sostenerse en los países más desarrollados”, dice el documento.

“Aún antes de dicha crisis, no podíamos observar sin escándalo cómo el formidable desarrollo tecnológico del que estamos siendo testigos, era contemporáneo del momento de mayor desigualdad social en la historia de la humanidad, y de una cada vez más crítica situación medioambiental”, cuestiona.

Sostiene luego que “si hay hambre y exclusión social, si estamos comprometiendo la calidad de vida de generaciones futuras, y no hay un problema de tecnología o de recursos económicos, el problema es la forma en que estamos organizados para acceder a los bienes y servicios, para decidir qué producimos y cómo lo distribuimos”.

“Nosotros tenemos una respuesta: el cooperativismo, una economía basada en los valores de la ayuda mutua, de la responsabilidad, de la democracia, de la igualdad y de la solidaridad. Es posible, de nosotros depende”, concluye.

El CAC 2012 fue convocado en forma conjunta por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) y la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar), cuyos respectivos presidentes, Carlos Garetto y Ariel Guarco, encabezaron el cierre, con el auspicio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), representado por su titular, Patricio Griffin.