BUENOS AIRES FOR EVER

La Ciudad de Buenos Aires, principal puerta de entrada al país, es visitada por turistas de todo el mundo y de las provincias, muchos atraídos por el tango como por su acervo cultural, su amplia oferta de atracciones, hospedajes y servicios gastronómicos, además de su vertiginoso ritmo, característico de las grandes urbes.
La capital del país ofrece hoy un circuito turístico que ha privilegiado el andar del paseante: bicisendas, calles peatonales y zonas de tránsito restringido permiten una ágil recorrida por sus múltiples puntos de interés.
Sorprenderá al recién llegado la nueva cosmética de algunas arterias del casco céntrico, como Bolívar, Alsina y San Martín, entre otras, que modificaron su fisonomía con un prolijo adoquinado, bordeado de bolardos que brindan un mayor espacio de circulación peatonal.
Con un simple registro por internet el paseante puede reservar, gratuitamente, bicicletas que se retiran y entregan en más de 60 puestos estratégicos de la ciudad, y recorrer los más de 100 kilómetros de bicisendas habilitados.
La peatonal Florida, flanqueada por un sinnúmero de comercios, cruza la avenida Corrientes, histórico epicentro de obras teatrales, estrenos cinematográficos, librerías, bares y restaurantes que extienden sus horarios más allá de la medianoche.
Por la peatonal y hacia el sur, la Diagonal Norte abre literalmente la visión: a un lado el Obelisco y al otro, la Plaza de Mayo y la Casa de Gobierno, que recorta su perfil sobre las siluetas de las torres de Puerto Madero.
En esta esquina, un bus turístico ofrece un recorrido por sitios y barrios icónicos: la Plaza y la Avenida de Mayo, el Congreso Nacional, Monserrat, San Telmo, La Boca, Puerto Madero, Palermo y Recoleta.
Otro ramal de este servicio recorre el Rosedal de Palermo, el Barrio Chino, el estadio del Club Atlético River Plate, el Aeroparque Jorge Newbery y toda la Costanera Norte.
En Plaza de Mayo tiene su origen la histórica calle Defensa, donde los domingos se lleva a cabo la feria de antigüedades San Pedro Telmo, un mercado a cielo abierto de 10 cuadras, que tiene su apoteosis sobre la Plaza Dorrego, colmada por las mesas de los bares aledaños.
La calle Defensa es la columna vertebral de un entramado de bares y restaurantes que agitan la vida nocturna de San Telmo; tanguerías, cantobares y pizzerías se mezclan con las edificaciones coloniales.
La franja ribereña de Puerto Madero, una ciudad dentro de otra, asombra con sus imponentes rascacielos y sus diques.
Allí, el Puente de la Mujer, sirve como fondo para la foto familiar; muy cerca, la histórica Fragata Sarmiento, ahora convertida en museo, narra la historia naval argentina.
Complementan el paseo el complejo Casino Flotante de Dársena Sur y, al norte, el museo de la Fundación Fortabat, que exhibe más de 400 obras de artistas de la talla de Antonio Berni, Rogelio Polesello y Ernesto de la Cárcova.
Tras Puerto Madero, la Reserva Ecológica es un espacio ideal para los amantes del senderismo, con acceso por la Avenida Costanera, muy cerca de una de las fuentes más bellas de la ciudad: Las Nereidas, también conocida por el nombre de su autora, como “la fuente de Lola Mora”.
Recorrer la Avenida de Mayo, desde el Cabildo hasta la Plaza de los Dos Congresos, remite a la Argentina de finales del siglo XIX por la sucesión de palacios y petit hoteles de variados estilos arquitectónicos, con prevalencia del español.
El Palacio Barolo, al 1300 de esta avenida, es un homenaje a La Divina Comedia de Dante Alighieri, en el cual un tour guiado permite conocer su historia, visitar el Faro que corono su cúpula y ver una oficina original de 1920.
Una cuadra antes está el Teatro Avenida, catedral porteña de la zarzuela, y muy cerca, el café Los 36 Billares, un clásico reducto bohemio y novel auditorio de tango.
La Boca es, quizás, el barrio de mayor atracción para los turistas en Buenos Aires, considerada una zona popular por excelencia, hogar del pintor Benito “Quinquela” Martín, que recibe al visitante con las pinceladas de colores que lucen sus innumerables conventillos y cantinas.
Más allá de los espectáculos callejeros de tango, la visita guiada al estadio de Boca Juniors y la obligada recorrida por Caminito, se puede también conocer la Fundación Proa, un reducto promotor del arte contemporáneo, frente a la Vuelta de Rocha.
El Abasto, en el barrio de Balvanera, otrora antiguo mercado que fue testigo de los primeros pasos de Carlos Gardel, es hoy un moderno shopping, con salas de cine y comercios, y suss alrededores son cita obligada para amantes del tango, en especial el Museo Casa del “Zorzal Criollo”.
La visita a Buenos Aires puede ser complementada con un paseo por los bosques de Palermo, el Mercado de Mataderos y el barrio de La Recoleta, que ofrece un inusual recorrida por el cementerio que le da el nombre.