ARDIT REGRESA A LA AVENIDA CORRIENTES

Ariel Ardit, el cantor más popular del tango en la actualidad, disfruta de un presente intenso que lo encuentra a sus 40 años al frente de una orquesta típica que él mismo lleva adelante y con su flamante disco “Aníbal Troilo 100 años”, que presentará mañana a las 21 en un concierto que ofrecerá en el teatro Ópera de avenida Corrientes 860.
“Mi gran desafío es ocupar espacios del tango que yo siento propios, como es el caso de los teatros. Es nuestra cultura, nuestra música querida representada, y la gente tiene que tener la posibilidad de ver en la misma sala tanto a un guitarrista inglés como a un artista de tango”, apuntó Ariel Ardit.
Admirador de Gardel, quien le abrió la puerta de entrada al tango desde pequeño y al estudio del canto lírico, viene forjando desde la autogestión un camino trazado en su idea de devolverle al tango su lugar, considerando que hoy “la difusión que tenemos los artistas de tango es muy desigual, el 3% es para el tango en todo el país”, indicó.
“Todo hay que salir a conseguirlo, a lograrlo, es la manera más feliz que tengo de hacer, y cada año voy a intentar algo más, creciendo en esto, pero con los pies muy firmes, muy en la tierra y en la raíz -expresó-. Tengo una vida muy normal, soy un cantante de tango que tiene una familia (una mujer y dos hijos)”.
“El impulso son las ganas y querer estar, cada paso que he ido dando tiene que ver con el aval del público, yo no tengo la fórmula -continuó-, soy consecuente el discurso con lo que presento arriba del escenario”.
Con su espíritu emprendedor, el cantor nacido en Córdoba y criado en Buenos Aires, armó en 2010 su propia orquesta típica con la que actuó en el ND Ateneo y el Coliseo, la misma con la que ahora debutará en el emblemático teatro Ópera para homenajear al bandoneonista y compositor Aníbal Troilo en el centenario de su nacimiento y en un concierto que Ardit describió como “una oportunidad histórica”.
El formato de cantor de orquesta es el más distintivo de Troilo y por eso Ardit subrayó que este homenaje le llega de la mejor manera.
“No tuve que salir a armar nada, la predilección de Troilo fue la del formato de cantor de orquesta y por eso él logró potenciar al máximo a todos los cantores que pasaron por su orquesta, desde (Roberto) Goyeneche a (Edmundo) Rivero, todos cobraron bajo la dirección de Troilo una dimensión que nunca más alcanzaron en sus carreras”, indicó.
En este disco, que cuenta con arreglos de Andrés Linetzky, Ardit rescata la faceta compositiva de “Pichuco” y aborda por primera vez clásicos como “Sur”, “Desencuentro”, “Romance de barrio” y “María”: “A los 25 años no cantaba este repertorio para no caer en las comparaciones, en ese momento no los hubiera interpretado de la misma forma que ahora, a los 40 años estoy más cerca de analizar ciertas cosas de la vida”, sostuvo.
Ardit contó que el criterio a la hora de elegir las canciones fue el de buscar tangos atemporales, “contar historias que puedan suceder hoy en día, que sean historias que sienta que las puedo vivir”.
“Y el desafío como intérprete fue no caer en la imitación de ninguno de los íconos cantores de Troilo -como Floreal Ruiz, Francisco Fiorentino, Alberto Marino y el propio Rivero-, e intentar estar a la altura de la obra, aportando una visión del año 2014”, sostuvo.
Al respecto indicó que “es muy difícil crear sobre algo que está tan definido a partir de un lugar que tiene que ver con el respeto y la admiración, ya que sus composiciones me hicieron crecer como intérprete y descubrir que lo más importante de su música no está en lo que se escucha sino en lo que ésta sugiere”.
Para apoyar ese sentencia, el vocalista no asoció a “Pichuco” con Gardel porque, dijo, “a Troilo lo veo como una continuidad de Gardel por la mesura. Ambos hicieron un carrerón, lograron con muy poquito decir mucho”.
-¿Cómo vivís el hecho de ser uno de los artistas del tango con más llegada en la gente?
-Lo vivo como una consecuencia del tango, yo sé lo que trabajo y sé por qué estoy en el lugar que estoy, para crecer y seguir corriendo riesgos. Al tango le hizo muy bien el recambio generacional, los jóvenes que intentan buscar nuevas formas para que el tango no sea algo estático.
-¿Cuánto te aportó la técnica en la interpretación y particularmente el hecho de haber estudiado canto lírico?
-Yo llegué al tango por Carlos Gardel, es el mayor exponente de toda la historia. Si bien el estudio es un conducto rígido es a la vez una herramienta que te da libertad de movimiento.
La colocación de la voz en el cantante lírico ayuda a un cuidado vocal del sonido, a un embellecimiento de la voz más allá de los gustos está la preservación. Con la técnica la voz perdura, si no se la mantiene al ser músculo empieza a envejecer.
-¿Además tenés una inclinación por los cantores del 40?
-Trazaría una línea del tiempo, un abanico histórico que vaya desde Gardel a todos los cantores del 40, llegando hasta Rubén Juárez.
-¿Cómo definirías al tango?
-Hay situaciones de la vida que todos transitamos de la misma manera: ganamos, perdemos, queremos, nos quieren, sufrimos, se nos mueren parientes; y la mejor manera de expresar esas situaciones están en las letras y las músicas del tango.