ACCESO A LA VIVIENDA: PRESUPUESTO Y REALIDAD

Esta mañana, mientras el ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera, daba puntillosos detalles ante la Legislatura porteña del presupuesto asignado para su área el año próximo; en el barrio de Almagro 18 familias eran desalojadas de un hotel en medio de un fuerte operativo policial.
Al tiempo que el funcionario precisaba que su Ministerio destinará 1.864 millones de pesos al “desarrollo de actividades vinculadas a industrias estratégicas que se focalizarán en la zona sur a través de las políticas de distrito, el deporte como actividad de integración y desarrollo y la urbanización en villas y asentamientos precarios”; el precisamente precario hotel Almagro era desalojado por orden del Juzgado Civil 75. Los policías se apostaron en las inmediaciones del inmueble a las 5 de la mañana desplegando un fuerte vallado. Esto causó alarma entre los vecinos que, de inmediato, convocaron a organizaciones sociales y medios.
Mientras que en Salón Montevideo, del Parlamento porteño el Ministro transpiraba, tratando de explicar lo inexplicable: el achicamiento sistemático del presupuesto para viviendas sociales, la negativa a urbanizar la villa 31 y el incumplimiento en la construcción de las casas para resolver el problema de los conventillos. El hotel de Díaz Vélez quedaba vacío de muebles, cosas y personas.
“¿Vamos a pasear?”, preguntaba Paula, una nena de 3 años a su padre, que la llevaba de la mano por la cuadra de Díaz Vélez, de un extremo del vallado a otro.
“¿Cómo le explico que nos estamos yendo, qué no va a vivir más acá?, –se preguntaba el padre acongojado- yo pago los impuestos y pagué aquí un alquiler durante años. Entiendo que la Justicia dice que nos tenemos que ir, pero yo hoy no tengo a donde”.
La ciudad de Buenos Aires es distrito más rico del país, con un déficit habitacional que afecta a medio millón de personas. Entre 2008 y 2014 el presupuesto total de la Ciudad se incrementó en un 354 por ciento; no obstante, las partidas destinadas al Instituto de la Vivienda de la Ciudad se derrumbaron porcentualmente del 4 al 1,1 por ciento.